Fundadas críticas al proyecto de IRPF
Se han levantado a todo nivel, críticas muy bien fundadas al proyecto de impuesto a la renta de las personas físicas.
Provienen de Asociaciones Gremiales, de Asociaciones Cooperativas y de un número elevado de opiniones personales y de Organismos de Previsión Social, que han llegado al seno de la comisión redactora del Ministerio de Economía y Finanzas.
Aun no queriendo entrar en discusiones meramente políticas, digamos al pasar que el IRPF ya le costó perder una elección al Encuentro Progresista y yo opino que si no se es cuidadoso con los términos económicos en que se implante el sistema, puede costarle la próxima, ya que son muchos los perjudicados dentro de las clases medias.
El proyecto original del IRPF aprobado orgánicamente por el FA es el que analicé en varios artículos publicados anteriormente por LA REPUBLICA, en mi carácter de integrante de la Comisión del FA que lo redactó (el último de los cuales fue publicado el 8/l/06).
Tal proyecto fue ignorado, y sin explicación pública alguna, fue sustituido por un nuevo proyecto, elaborado por una Comisión integrada por técnicos funcionarios del Ministerio de Economía y Finanzas, «según los lineamientos políticos emanados de tal Ministerio». El tema de tal sustitución fue tratado extensamente en un artículo de señor Hugo Cores, en la contratapa de LA REPUBLICA. En él se transcribe lo establecido sobre este tema en la página web del Ministerio de Economía y Finanzas, reconociendo la imposibilidad de un proyecto «de hacer una aceptable equidad fiscal, ya que de acuerdo con la movilidad de los grandes grupos financieros internacionales esto es imposible». Para finalizar el referido artículo lo califica así: «Es un desborde desde el poder».
No voy a considerar los cientos de observaciones que han llegado al Ministerio, porque solo conozco algunas, que han hecho llegar las Cajas de Jubilaciones Paraestatales y las de los afiliados a dichas Cajas. En ellas se reflejan las preocupaciones de los distintos ciudadanos que critican la falta de no considerar el núcleo familiar, los altos coeficientes de aportes, las bajas cantidades de ingresos gravados, sin tener en cuenta el actual costo de una canasta familiar, la naturaleza de los ingresos gravados, etc.
Los Organismos de Previsión y sus Asociaciones de Jubilados y Pensionistas, afiliados, discuten que por la naturaleza de tales prestaciones, no ameritan ser gravados, puesto que son los ahorros que durante su vida productiva crearon con sus aportaciones, etc.etc.
¡Qué lejos estamos de lo prometido por el FA , en su volante electoral (que tengo a la vista) donde prometía: «Uno de cada diez pagará más que ahora, los que perciban $50.000,-; e incluso estos, tendrán una tasa progresiva y justa».
En el nuevo proyecto se propone gravar como rentas del trabajo, salarios, jubilaciones y pensiones en forma «simple», sobre la renta bruta, solo se permitirán descuentos posibles por aportes a la previsión social, o los importes que se reciban para el pago de salud. (Cap.II num.3 de los lineamientos.)
El procedimiento propuesto según ha trascendido- sería aprobar el proyecto y a su vez derogar más de 10 impuestos que en forma desordenada gravan diversas materias, para mantener así la ecuación fiscal. En un lapso de 3 años modificar los términos del IRPF. Para mantener el equilibrio fiscal, tal vez permitiendo considerar el núcleo familiar.
Como creo que va a ser difícil la creación efectiva de los registros necesarios, que permitan un efectivo cruce de datos, opino que debe hacerse al revés: irlo haciendo como se había pensado, en forma progresiva. Ello implicaría la aprobación con tasas adecuadas a la realidad económica, y no con las del proyecto actual que son las siguientes: por rentas de $7.4l0,- 0%; de $7.4ll,- a $ l4.820,- 10%;de $l4.82l,- a $22.230.-el 15%; de más de esa cantidad el 25%. El trabajador, jubilado o pensionista tributará así más que un propietario de inmuebles (los hay con cientos de propiedades), que sólo pagarán el l0%.
De seguirse este criterio, ocurrirá lo siguiente: cada ciudadano, futuro contribuyente, hará el cálculo de lo que deberá aportar, a partir de ingresos muy inferiores a los de los de una canasta familiar (más de $ 27.000,-) sin poder deducir nada más que mutualista de hijos menores por sus aportes para cubrir la atención de su salud.
Al efectuar el cálculo de lo que tendrá que pagar, no tendrá la menor idea de lo que le reportará como ahorro, los impuestos que se prometen derogar. Política y financieramente, esto es un error grueso, que creo que la gente ya lo está sufriendo. La implantación progresiva del impuesto, con tasas adecuadas, permitirá irlas adecuando y derogando los otros impuestos, en función del equilibrio y de la justicia fiscal prometida.
Se estará así, haciendo caso a la recomendación de los economistas Barreix y Roca, asesores del nuevo proyecto, que aconsejan «no quemarlo» en aras del apremio temporal, aprobándolo por el método del voto por disciplina partidaria, cuando no esté aún debidamente preparada, la organización necesaria para percibirlo normalmente y los términos de todo el proyecto no hayan sido divulgados y discutidos por los órganos correspondientes de la fuerza política, que hagan que sea palpable la aprobación del pueblo. *
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