Construcción: un buen ejemplo

Las relaciones laborales en la empresa, actividad o país, además de contribuir a solucionar los problemas de trabajo del diario acontecer, deben promover visiones de mediano o largo plazo, diríamos estratégicas, o casi, que excedan de los clásicos «incendios» del día, que a veces se apagan y otras no, sean problemas salariales, violaciones de convenio, condiciones de trabajo, feriados, licencias u horas extras.

El Sunca y los sectores empresariales de la construcción acordaron un convenio colectivo que, como primer aspecto a destacar, fija un plazo de duración de 28 meses, hecho no común en el país. Se ratifica además el Fondo Social y Fundación de Capacitación existente, con lo cual se promueve una política tendiente a la profesionalización de las relaciones laborales del sector.

Se trata de un sector complejo en cuanto a la continuidad de la actividad, lo que repercute notoriamente en la duración de la relación de trabajo. Por ende se crea un Fondo de Cesantía financiado por aportes del empleador, que busca atender la situación de los trabajadores despedidos o cesados que no tienen derecho a indemnización. Con lo que se está mirando al futuro buscando no sólo proteger a quien se encuentre en tal situación, sino además tener a mano a dicho personal que ha adquirido conocimientos y experiencia en la actividad.

El derecho a la información es aspecto fundamental para una buena relación laboral. En el convenio se instrumentan mecanismos de intercambio a tales efectos. Pero digámoslo claramente: no significa el derecho a ella ni mucho menos. Pero es un paso en el camino hacia el reconocimiento del derecho social básico de los trabajadores a ser informados y consultados, lo cual por otra parte constituye un hecho valioso para las propias empresas al permitirles conocer los efectos que originan sus decisiones.

La construcción ha sido un sector tradicionalmente golpeado en cuanto a accidentes de trabajo. Felizmente se está en un proceso de superación de tales contingencias. Trabajadores y empresarios le adjudican en el presente convenio –ratificando una línea que viene de tiempo atrás en el sector– sustancial importancia a la Seguridad e Higiene en las obras. Se otorgan diversas facilidades a los delegados de obra, (convocatorias a asambleas, horas mensuales para la tarea, carteleras para informar y sensibilizar sobre el tema, etc.). A la vez que se le da suma trascendencia a la información, educación y formación en el tema.

Es saludable constatar cómo se encaran aspectos tan sustanciales para el mundo del trabajo. La madurez demostrada por ambas partes es digna de resaltar, encarando políticas más allá de la coyuntura en una actividad clave para el país. Conocemos muy bien cómo la complejidad de los acontecimientos del día impiden planificar, no digamos a mediano o largo plazo, sino aún para el día siguiente.

Bienvenidos acuerdos de este tipo, que mirando más allá de la circunstancia, independientemente de la vigencia de un sistema caracterizado por intereses diversos del capital y el trabajo, promueven la cultura de responsabilidad empresarial, sindical, social en definitiva, la que tiene muchas aristas: protectora e inclusiva socialmente, fortalecedora de conciencia de trabajo y valores de solidaridad, lo que no implica la inexistencia, ¡bueno sería! de las clásicas contradicciones del sistema capitalista.

Las políticas laborales de por sí, no bastan para generar empleo. Pero este conjunto de medidas articuladas contribuyen a ello, previniendo situaciones difíciles. Es un buen mensaje y ejemplo para el país. Máxime en momentos que más allá de los incendios del día a día, no tenemos duda alguna, que el sistema de relaciones laborales está cambiando, acerca de lo cual existen innumerables ejemplos ya mencionados en notas anteriores. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje