Sobre el endeudamiento del agro

En días pasados, se conoció que el ministro Mujica le había entregado una carta al Presidente de la República, en la cual le planteaba la necesidad de soluciones al tema del endeudamiento agropecuario. Eso motivó que diputados del Partido Nacional realizaran un planteo político en la Cámara, en el cual nos intimaban a los frenteamplistas a que solucionáramos urgente el tema del endeudamiento del agro, que impidiéramos que los grandes capitalistas sigan comprando tierras, que las Sociedades Anónimas se iban a quedar con el Uruguay y que era urgente votar una Ley de refinanciación de adeudos. Dijeron también que el planteo del Ministro era porque se venía un Congreso de la Federación Rural y que Mujica quería quedar bien y salir aplaudido y se lamentaban amargamente de que siempre los productores terminan aplaudiendo a Mujica e incluso al Presidente.

Por supuesto que nada dijeron del origen del sobreendeudamiento del Agro, un sector que hasta fines de los 90′ venía con un nivel de endeudamiento acorde al crecimiento del mismo, pero que a partir del 99 comienza a crecer en forma desmedida. De modo que la situación del sobreendeudamiento tiene raíces profundas y muchos años acumulados; no parece razonable reclamarle al gobierno actual que en 13 meses resuelva una deuda que es estructural.

Lo anterior no obsta a que meditemos profundamente sobre la necesidad de encontrar una mejor solución al endeudamiento que la transitada hasta el momento. Cierto es que existen unas pautas trabajosamente elaboradas entre los productores, el Parlamento, el Ministerio de Economía, el BROU y el MGAP; dichas pautas negociadas permitían, en un tratamiento caso a caso, contemplar al productor, sus necesidades familiares, las necesidades de reinversión para seguir produciendo y pagar la deuda; se hablaba de recálculos de deuda, de baja de intereses y de plazos largos. Eso fue lo acordado y quienes estamos vinculados al tema e integramos el gobierno, estuvimos dispuestos a posponer una alternativa legislativa, la misma que en otras oportunidades habíamos manejado, en función de ensayar estas medidas administrativas acordadas.

¿Qué ha pasado en este ínterin? El país creció a tasas de más del 6,6% anual, se duplicó la inversión extranjera, crecieron las exportaciones del sector agropecuario a niveles nunca vistos en el país; es decir, a nivel de la macroeconomía estamos mucho mejor que hace 13 meses para buscar una solución al endeudamiento. También es bueno saber que, en estos últimos meses, tenemos la percepción que el endeudamiento se redujo considerablemente (digo la percepción porque lamentablemente no tenemos información oficial de que así sea); pero, por lo que uno escucha en las ferias ganaderas y en los ambientes vinculados a los productores, parecería que mucha gente ha vendido sus tierras (por suerte a buenos precios) y ha pagado al banco, cosa que sería buena si no fuese que eso significó perder familias de productores afincados en el campo a favor de grandes empresas, la mayoría Sociedades Anónimas.

También tenemos la convicción de que la mayoría de las pautas acordadas para la solución administrativa tampoco se cumplieron. Es por eso que creemos que es un buen momento para evaluar el tema y corregir el rumbo; es necesario salir del problema sin seguir dejando productores rurales en el camino; las condiciones de la economía lo permiten, las pautas acordadas pueden servir de mucho si las aplicamos con un criterio social y productivo más que financiero.

Los frenteamplistas no debemos equivocarnos; nuestra fuerza política ganó las elecciones porque hubo un cambio profundo en la gente del campo y eso extendió su influencia en todo el interior de la República; también en el interior urbano, que vive y vibra con el acontecer agropecuario. Eso hizo la diferencia; no podemos defraudar las expectativas de cambio que generamos en un sector que en parte nos apoyó, pero que nos mira con recelo, y sería un grave error creer que podemos prescindir de él porque en algunos estamentos del mismo la situación hoy es buena.

Estamos convencidos que el alerta dado por el Ministro es pertinente, es social y económicamente justo con los productores agropecuarios y es políticamente imprescindible, por eso apoyamos al Pepe. *

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