La lengua no es de trapo

El ser y el hacer

Entre las crónicas sobre la visita del gobierno a Washington, pudo leerse el siguiente enunciado en El Observador del 4 de mayo, tomado de una entrevista al ministro Jorge Lepra:

«Es muy importante lo que pase en la reunión con Bush y el anuncio lo va a ser el presidente».

Tal como ha sido escrita, la oración significa que el doctor Vázquez será un anuncio, algo que, a poco que se reflexione, es un soberano disparate. Evidentemente, ha ocurrido algo bastante común cuando se transcriben declaraciones orales de alguien. Como al oído suenan igual las expresiones va a ser que va a hacer –las dos se oyen baser–, el cronista o entrevistador inadvertido cae en una enojosa confusión entre una cuestión fáctica y otra de naturaleza ontológica.

Por más que se parezcan fonéticamente, ser y hacer son conceptos bien diferentes. Si yo le pregunto a un niño «¿Qué vas a ser cuando seas grande?», puedo recibir respuestas del tipo «médico», «jugador de fútbol» o «bombero». Si en cambio le pregunto «¿Qué vas a hacer esta tarde?», las respuestas previsibles son «los deberes», o «voy al cine», o «voy al estadio».

Recuerdo que hace ya algunos años me había llamado la atención que el ministro de agricultura (no recuerdo quién era) hablaba de «madera cerrada», según se había escrito en el diario. Obviamente, como no hay madera ni abierta ni cerrada, el jerarca se había referido a «madera aserrada» y el cronista no tuvo empacho alguno en escribir el disparate apuntado.

–Lo que vamos a hacer nosotros, Mendieta, es tomarnos la otra, ¿qué le parece?

–¡Qué lo parió! *

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