Ahora sí estamos cambiando
La gira por Estados Unidos del Presidente Vázquez ha sorprendido a todo el mundo. Los frentistas no esperaban que se avanzara en las negociaciones para firmar un tratado de libre comercio sólo unas semanas después de que el tema quedara «afuera de la agenda». La oposición se sintió descolocada y se quedó sin respuestas. Los presidentes de los países de la región ni se imaginaban esta jugada, ya que se habían acostumbrado a controlarnos vía Mercosur. Pero más allá de las sorpresas ciertamente algo ha cambiado. Algo que puede ser decisivo para el futuro de nuestro país.
Hay varias razones para afirmar que las consecuencias del viaje son extraordinariamente positivas. La primera es el respaldo obtenido de parte de los organismos multilaterales de crédito, con los que es conveniente mantenerse en buenos términos, sobre todo en momentos en que están decidiendo la financiación para las plantas de celulosa. La segunda es el reconocimiento público de la disposición del gobierno norteamericano para lograr un tratado de libre comercio. La tercera es la nueva política comercial que ha emprendido el gobierno, que rompe con el largo período de desaciertos en esta materia de blancos, colorados y militares. La decisión de no seguir encerrados en el Mercosur, pisoteados por Argentina y Brasil, y retados como niños por Chávez, merece ser celebrada.
Hoy por hoy sólo los defensores de ideologías retrógradas que los hay pueden negar que es condición necesaria (aunque no suficiente) la apertura comercial para lograr el desarrollo. Lo demuestra la experiencia reciente de varios países y lo confirman todos los años los distintos informes que relacionan la libertad económica y crecimiento económico. Es por eso que cuando el Presidente Vázquez en el Consejo de las Américas expresó que «Reclamamos que el liberalismo político y el liberalismo económico vayan de la mano», sentimos que por fin algo estaba cambiando. No nos interesa en lo más mínimo señalar las contradicciones del gobierno para hacer eso ya hay unos cuantos haciendo cola , y sí nos interesa muy especialmente que no se malogre la posibilidad de alcanzar un amplio consenso sobre políticas de estado consistentes con lo que todos queremos para nuestro país.
En momentos en que la administración frentista evalúa la posibilidad de dejar de ser miembros plenos del Mercosur (decisión sin dudas positiva dado que siendo miembros asociados y no plenos tendríamos los beneficios económicos sin los perjuicios políticos), y busca tratados de libre comercio por todo el mundo, es necesario reclamar a los partidos tradicionales una posición constructiva. Sería lamentable para el país que el Frente Amplio buscara mejorar la inserción internacional del país con la oposición del Partido Nacional y el Partido Colorado. Los veteranos líderes de los partidos históricos podrían mejorar su desgastada imagen ante la opinión pública adoptando una verdadera posición de estadistas y no jugando en la chiquita pensando en el 2009. Además, es probable que esta estrategia de oposición seria y constructiva sea electoralmente más redituable.
Los amables lectores saben que el centro de nuestras críticas al actual gobierno ha sido la falta da cambios. Precisamente por eso las noticias de los últimos días nos resultaron esperanzadoras, ya que no sólo parece que estamos cambiando, sino que, además, lo estamos haciendo en la dirección correcta. Lógicamente, una política comercial acertada es sólo el primer paso. Pero estamos caminando. *
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