Debate abierto sobre Defensa Nacional

El gobierno frenteamplista presidido por el Dr. Tabaré Vázquez ha dado en estos días el puntapié inicial para un imprescindible debate sobre la defensa nacional.

Una cuestión que, como ha dicho bien la ministra Dra. Azucena Berrutti, no ha sido muy frecuente en nuestro país, en el que, señaló, «sobre estos temas hay poca tradición de debate abierto».

La instancia ha sido notoriamente jerarquizada por las autoridades e incluso en la jornada de ayer fue el propio Presidente de la República quien hizo uso de la palabra a nombre del Poder Ejecutivo.

Un debate nacional y un debate abierto; el cambio promovido por la nueva administración es absolutamente evidente. La amplitud política con que fue encarada la jornada queda demostrada con la invitación formulada a los ex presidentes Lacalle y Sanguinetti, en su momento muy poco proclives a debates sobre estos temas.

Con señalable desenvoltura, ambos dirigentes políticos hicieron conocer sus singulares puntos de vista, aunque, por aquello de que «por los frutos conocerás el árbol», de ambos es perfectamente conocida, más que su doctrina, su obra, o mejor dicho su falta de obra, que, para el caso, vendría a ser lo más preciso.

El esfuerzo del gobierno está orientado, a través de este seminario, a construir el debate de los temas militares con una amplia participación de protagonistas. Por una parte los representantes políticos que tienen a su cargo la labor legislativa que define normas, vigila las doctrinas imperantes, realiza la asignación de recursos, da el visto bueno para los ascensos, autoriza los movimientos de tropas, el envío de misiones militares al exterior, la salida de los barcos y demás.

En el Seminario también se conocerá la palabra de académicos y especialistas militares tanto uruguayos como de otros países de la región  Argentina, Brasil- y de fuera de ella, como España y la República Sudafricana. Países todos en los cuales la problemática militar atravesó, de un modo u otro, por las peripecias a las que han estado expuestas las Fuerzas Armadas de nuestro país.

La forma de abordaje elegida solo puede merecer el apoyo de la ciudadanía. La cuestión de la defensa y los temas militares fueron, durante mucho tiempo, incluso en democracia, un tema tabú, una cuestión vedada al libre juego de los debates democráticos. Y no es de ese modo, confinado, casi secreto, que se pueden establecer las normas y las reglas de juego que permitan organizar a las fuerzas armadas de modo que estén en concordancia con los problemas y los quehaceres del conjunto del país.

La noción de formar parte de un todo más amplio es fundamental en unas fuerzas armadas donde durante mucho tiempo imperaron concepciones que tendían a desarrollar una muy peligrosa autonomía de «lo militar» en relación al conjunto de las instituciones propias del Estado de derecho.

El gobierno nacional, en el terreno de los problemas heredados de los gobiernos anteriores en materia de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, vuelve a tomar el toro por las astas impulsando un tratamiento expuesto y libre de los problemas existentes. Y no hay mejor camino que ese, el del debate transparente y explícito.

El estilo subterráneo, de tratamiento elitista de las cuestiones de la defensa nacional abonó antaño el camino para el mesianismo militar y el desborde sobre las instituciones. Lo indefendible se hizo realidad, ominosa y lacerante realidad que cercenó las libertades en el país y lo condujo a una situación de profundo estancamiento y apatía.

Es otra señal de que el país está, empieza resueltamente a estar, en otra cosa. *

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