Los caminos para la inversión
Existen todavía trabas para la inversión extranjera en nuestro país que, pese a la espectacularidad de las que están realizando las empresas que producirán celulosa, no han desbrozado el camino de dificultades para que se logre un fluir continuo de capitales, tal como busca el gobierno con el fin impulsar el desarrollo del país.
Uruguay en un análisis realizado por Economist Intelligence Unit y Latin American Ventura Capital Association (Larca), ocupa una de los peores puestos del continente entre los países del subcontinente. Según estas organizaciones solo cuatro países, (Chile, Brasil, Mexico y Costa Rica), ofrecen un tratamiento «satisfactorio» para las inversiones financieras. Uruguay está colocado en el penúltimo lugar, sólo precedido de Jamaica.
¿Tiene importancia esta compulsa de organizaciones que, seguramente, están vinculadas a las grandes empresas multinacionales? Ello es relativo y de difícil respuesta, pero ese listado hay que tomarlo en cuenta porque es una opinión más que influyente, creemos, en quienes estudian las distintas alternativas de negocios para colocar sus capitales.
Uruguay mantiene el triste privilegio de ser el país de menos inversión extranjera de todo el subcontinente, situación que se modificará estos años con las inversiones de Botnia, ENCE y de otra empresa del mismo rubro que se instalaría en el centro del país. Por supuesto como observará el lector esas cuantiosas inversiones se realizan en empresas que producirán un insumo que se exportará en su totalidad.
¿Es posible que haya posibilidades de que lleguen inversiones destinadas a otros sectores, que sirvan no solo para la creación de mano de obra, sino para apuntar con nuevas actividades una situación económica que sigue siendo difícil? Ello es una incógnita difícil de despejar, en que el país no puede ofrecer muchos atractivos, porque posee un mercado interno muy pequeño y además pauperizado por las distintas crisis, en el que quienes consumen son una minoría, existiendo sectores que todavía se encuentran subsistiendo por debajo de la línea de la pobreza.
Es difícil que lleguen capitales de riesgo para invertir en empresas que tengan un sustento en este mercado interno, como tampoco es posible que el país siga priviligiando, con zonas francas lo que significan rebajas impositivas sustanciales, a todos los proyectos llegados desde el exterior, mientras que los sufridos uruguayos, los que debemos consumir en este mercado interno pequeño, tengamos una imposición que, de acuerdo a las mediciones, es del 35% del PBI.
¿Es posible mantener una economía sana con tarifas, como las que cobra el propio Estado que tienen una vinculación directa con ese peso impositivo, que son de las más altas del continente en muchos rubros y en otros (combustibles) que asombran a nivel de los cómputos mundiales?
El gobierno, como lo ha reiterado el Presidente, Tabaré Vázquez, está moviendo sus piezas de política económica, que se extienden a las acciones de carácter diplomático, con el fin de atraer esos capitales, tratando de mejorar y deversificar las exportaciones para, por ese camino, lograr mejorar la situación de los uruguayos.
Sin embargo el tema no es fácil, pues no sólo se necesita una mejor inserción internacional, diversificar más los mercados y lograr vender más y en mejores condiciones los productos al exterior. También se debe concretar una pujante acción sobre nuestra sociedad, tratando de resolver las lacras más lacerantes, como la marginalidad y la desocupación, logrando una más equitativa distribución de la riqueza.
Son todos elementos para ir armando el complicado rompecabezas que puede poner al país en el camino del desarrollo que es solo válido si tiene adjunto ese concepto de equidad, porque es el elemento ético básico para que una sociedad se desarrolle de manera pujante y sin traumas. *
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