Fábricas recuperadas y acuerdos para defender el empleo
Hace apenas cinco meses, en oportunidad del inicio de las obras del emprendimiento productivo ENVIDRIO, cuando en el Parque Tecnológico del Cerro asistieron el Presidente de la República, el Intendente Municipal de Montevideo y el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el Dr. Ricardo Ehrlich expresó: «Estamos poniendo la piedra fundamental de un emprendimiento muy particular. Hemos vivido a lo largo de muchos años, hemos sido testigos en nuestro país, del cierre de fuentes de trabajo, del cierre de fábricas, de la pérdida de lugares de empleo y eso se acompañó de exclusión social, de fragmentación social.
A lo largo de cada fábrica que cerraba, se apagaba una ciudad, se apagaba un barrio en Montevideo y se iba apagando poco a poco la sociedad entera.
Hace algunos años, cuando cerró Cristalerías del Uruguay, todos compartimos con pesar lo que entendimos era el fin de una etapa, veíamos con dolor que se cerraba un tipo de país, un modelo de país.
Hoy, con el descubrimiento de esta placa que hemos compartido hace pocos instantes, lo que estamos haciendo es dando una señal de que iniciamos una etapa diferente. Estamos construyendo un nuevo país, estamos abriendo el camino para generaciones futuras.
Y esto ha sido posible por varias razones. Ha sido posible por la lucha, por el combate de trabajadoras y trabajadores, por reabrir, por recuperar fuentes de trabajo. El combate por la dignidad, por seguir manteniendo libres los sueños y la esperanza.(…) Esto se hace en un contexto muy particular, en un contexto en el que se levantan muy altas las banderas de la solidaridad, valor que queremos cultivar, que queremos construir y sobre el cual tratamos de edificar una sociedad nueva. Una solidaridad, además, en el marco de los pueblos latinoamericanos».
La recuperación de fábricas cerradas, con todos los perjuicios anotados por el Intendente de Montevideo, ha seguido desarrollándose, en un terreno en el que no faltan las dificultades. Las dificultades propias de cada rama industrial y las que padece el país en su conjunto.
El proceso abarca una gama amplia de emprendimientos. Entre ellos destaca la situación de la que otrora fuera una de las empresas más pujantes de Montevideo, la fábrica de neumáticos FUNSA. Esta empresa alcanzó a incorporar a más de tres mil obreros. El fin de las políticas de atención al desarrollo de la industria nacional y errores de conducción de la propia empresa llevaron a la decadencia y posterior cierre de la gran planta de camino Corrales, en la que durante decenios miles de trabajadores habían contribuido con su esfuerzo para el engrandecimiento del país.
El año pasado, una cooperativa conformada por ex trabajadores de la empresa puso sobre sus hombros reabrir la industria y darle viabilidad económica. Se hizo presente entonces la solidaridad de que hablaba el Intendente Ricardo Ehrlich, un préstamo concedido por Venezuela abrió la posibilidad de brindarle a la cooperativa obrera el control de la empresa.
Instalados en esa realidad, los trabajadores de la cooperativa se han lanzado a la búsqueda de mercados para sus productos.
En ese sentido se anuncia la suscripción de un importante convenio con la empresa CUTCSA, a no dudarlo uno de los principales consumidores de neumáticos del país. Se trata de un acuerdo entre dos empresas del sector privado de la economía, pero su acuerdo tiene una relevancia de carácter nacional. Muestra la potencialidad de Uruguay como país productivo y la creación de empleos como una expectativa viable.
El afianzamiento de una fábrica recuperada revela la vigencia de la emblemática consigna de los trabajadores de Cristalerías del Uruguay en el momento del lamentado cierre de esa empresa: «La única lucha que se pierde es la que se abandona». *
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