Tres etapas, tres leyes de Educación
Tres tiempos históricos bien diferenciados, están dando como fruto tres leyes de Educación distintas. Cada una de ellas refleja fielmente los signos de una etapa irrepetible.
He vivido plenamente las tres etapas. Me reconforto de haber luchado en las tres en el campo político, social y educativo. Pero solamente puedo sentirme satisfecho por los avances en estas dos últimas. No obstante ello, el tiempo presente, el que estamos viviendo, es el único que nos da las mayores posibilidades a los uruguayos todos, sin exclusiones, de elaborar una Nueva Ley de Educación para un País Productivo con Justicia Social e indisolublemente ligado a la Democracia como forma de vida de la sociedad.
Aquellos años del 70 cargados de autoritarismo, de represión, de cercenamiento de libertades y preludio de la dictadura, parieron en el 72 aquella Ley de Enseñanza que no le fue en zaga con la creación del tristemente conocido Conae. En un ámbito como el de la Educación, donde la creatividad, la libertad y el respeto son características que le dan identidad, la censura, prohibición y represión ahogaron la vida educativa. La dictadura no precisó cambiar dicha ley para funcionar en este ámbito.
La segunda etapa, la de la restauración democrática, con el restablecimiento de las libertades a un pueblo que sintió la opresión durante tantos años, y con acuerdos mínimos entre los partidos tradicionales que eran mayoría, el Frente Amplio y las organizaciones sociales, permitió derogar la Ley 14.101 más conocida como Ley Sanguinetti, aprobando en 1985 la Ley de Emergencia de la Educación, que fue un verdadero avance, aunque no colmó todas las expectativas largamente planteadas.
Dos décadas han transcurrido a partir de entonces y hoy son las fuerzas progresistas que han llegado al gobierno nacional con una actitud clara de construir un país donde la generación de recursos vaya acompañada permanentemente de una redistribución de las mismas, para tener un país inclusivo, con justicia social, profundizando día a día la democracia.
Esta etapa que hoy estamos viviendo va a dar a luz la Nueva Ley de Educación. Una ley de la cual estamos plenamente convencidos de que sus contenidos serán orgullo para la Educación Pública, para el ser uruguayo y para contribuir al desarrollo de nuestro país. El procedimiento de elaboración de la misma así lo garantiza, a través de un debate previo a nivel nacional que incluye la participación de las uruguayas y los uruguayos en todo el territorio, incluyendo a todas las organizaciones sociales y políticas.
Asumo las realidades vividas, forman parte de nosotros mismos. En cada etapa se va construyendo la siguiente, pero el compromiso siempre es en el hoy. *
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