Universidad y clase obrera: trayectoria histórica de la unidad
En pocos países del mundo –o quizá en ninguno–se puede realizar un acto de las características del efectuado el pasado jueves 27 de abril en el Paraninfo. Me arriesgo a formular esa afirmación porque la compartimos con figuras relevantes, universitarios y a la vez dirigentes políticos de izquierda.
El acto fue convocado como un homenaje de los trabajadores a la Universidad. A su término se develó una placa entregada por la central obrera, que luce en el hall de entrada y expresa: «En el 40º aniversario del Congreso de Unificación Sindical, los trabajadores uruguayos homenajean a la Universidad de la República por su permanente contribución a las causas populares y a la defensa de las libertades y la democracia. 1966-2006. PIT-CNT».
Era un jalón en las celebraciones del aniversario del Congreso fundacional de la central obrera (del 28 de setiembre al 1º de octubre de 1966, con participación de 436 organizaciones), que continuó con el acto del 1º de Mayo y seguirá con diversas actividades para culminar el 6 de octubre en el IX Congreso ordinario del PIT-CNT.
En realidad el acto desbordó ampliamente estos marcos para transformarse en una valoración histórica de la trayectoria de la unidad, por cierto de la clase obrera como pilar fundamental, pero también del pueblo uruguayo en su conjunto. Y en este prolongado proceso la Universidad, con sus tres órdenes, ocupó dignamente su papel. Este fue el denominador común de las intervenciones de Juan Castillo en nombre de la actual dirección, de Luis Iguiní por los veteranos fundadores, de Pedro Guidobono por la Federación de Estudiantes y del rector Rafael Guarga por la Universidad.
Existía un antecedente notable. El Consejo Directivo Central, en su última sesión de 2004, por unanimidad de los decanos y representantes de docentes, estudiantes y egresados, resolvió concederle el título de Doctor Honoris Causa a José D´Elía, primer presidente de la central y hoy su presidente de honor, título que le fue entregado en el Paraninfo el 18 de febrero de 2005. En su persona se estaba homenajeando al movimiento obrero organizado. Tampoco conozco ningún caso similar en el mundo.
En las intervenciones reseñadas se fue exponiendo el proceso de unidad total de la clase obrera, se describió cómo se fue tejiendo la trama íntima de la unidad del pueblo que constituye el sólido cimiento de la democracia uruguaya. Este relato (que revivió emociones en los viejos militantes e ilustró a las jóvenes generaciones que están ingresando por raudales a la central) se reprodujo en líneas esenciales en el discurso de Jorge Bermúdez el 1º de Mayo, donde todos los trabajadores desfilaron bajo las banderas del PIT-CNT, en una manifestación única, otro rasgo distintivo en el Día Internacional de los Trabajadores. En ambas instancias se historió el rico proceso que culminó en esa etapa en el Congreso de Unificación Sindical de 1966, que consolidó la unidad orgánica y programática transformando al organismo coordinador, que actuaba desde 1964, en la central única CNT. Se evocaron las etapas preparatorias: las grandes jornadas de octubre de 1958 («obreros y estudiantes, unidos y adelante») que fructificaron en la sanción de decenas de leyes de beneficio obrero y en la Ley Orgánica de la Universidad; el Congreso del Pueblo de 1965, peculiar forma de unión de trabajadores de todas las vertientes con jubilados, cooperativistas, sectores de la intelectualidad y entidades de artistas, organismos populares y barriales; las variadas formas de unidad de acción y solidaridad mutua en el seno de la clase obrera. Ya en ese período, y a raíz del golpe de estado del 31 de marzo de 1964 en Brasil, los trabajadores se juramentaron en sus asambleas en defender la democracia en todas las circunstancias y decretar la huelga general en caso de golpe de estado.
Todas estas corrientes se fueron imbricando en la lucha contra el pachecato. Los mártires estudiantiles pertenecen a todo el pueblo. Estos días recordamos a Líber Arce en el entierro de Ubagesner Chaves Sosa.
Sobrevino el período de las medidas de seguridad a permanencia, la represión contra los bancarios, las clausuras de la prensa; luego el golpe y la intervención de la Universidad, el heroísmo de la huelga general, la ocupación de las fábricas y talleres y a la vez de las facultades y centros de estudio, la jornada memorable del 6 de julio en el Paraninfo y del 9 de julio por 18 de Julio, la réplica de Gromaz al intento del coronel Bolentini de conformar un movimiento sindical amarillo, la continuidad de la lucha de la CNT bajo la forma del Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT), el 1º de Mayo de 1983 y el río de libertad del Obelisco, antesala del fin de la dictadura.
Ya en el período de la recuperación democrática, son conocidos los aportes de la Universidad y los trabajadores, desde la lucha por Verdad y Justicia y el plebiscito por el voto verde y contra la impunidad, hasta la colaboración de sus especialistas en la búsqueda y el hallazgo (un obrero y un universitario) de los restos de desaparecidos. Y en relación al futuro inmediato, el rector Guarga señalaba: «El 24 de abril la Universidad fue convocada a participar en la presentación, por parte del P.E., de un conjunto de medidas que refieren a los caminos para construir el Uruguay productivo con justicia social, por el cual los trabajadores organizados y esta institución durante tantos años hemos venido luchando. También en este propósito estratégico mayor, de cambiar un país tradicional exportador de materias primas con muy escaso valor agregado, en un país capaz de incorporar la inteligencia cultivada de su gente en los productos del trabajo y con ello mejorar significativamente el nivel de vida, los trabajadores y la enseñanza pública uruguaya, y dentro de ésta nuestra Universidad, sabrán transitar juntos, de la misma forma que juntos enfrentamos los duros tiempos de la dictadura». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad