Mercado interno o exportación: una falsa disyuntiva

Eduardo Daniel Olesker *

Se nos pretende desde el gobierno hacer ver una contradicción entre trabajar para el mercado interno y para las exportaciones, y por ende que promover las exportaciones significa reducir el mercado interno, por ejemplo bajando los salarios, como está haciendo en este momento el gobierno.

Y lejos de ser una contradicción son mercados complementarios.

En primer lugar porque vender a los dos mercados (interno y externo) les permite a las empresas reducir sus costos fijos (por ejemplo alquileres, seguros, etc.) al repartir esos costos entre más producción.

En segundo lugar porque muchas veces el mercado interno permite obtener mejores precios ya que éstos son mucho más bajos en el mercado externo, dado que somos tomadores de precios y por ende dependientes de los grandes países.

En tercer lugar porque el mercado interno permite a las empresas realizar innovaciones, para luego en caso de funcionar y ser aceptadas por el mercado se vuelquen a la exportación.

Y podríamos seguir con muchas más razones, pero creo que con estas basta para demostrar que la política económica debe tender a fomentar tanto el mercado interno como el mercado externo al mismo tiempo y con simultaneidad.

Y además miremos un poco la realidad uruguaya de 1998, para no tomar 1999 que fue un año recesivo:

Producción 22.456 millones de dólares

Importación 3.810 millones de dólares

Total de la oferta de bienes 26.266 millones de dólares

Mercado Interno 23.497 millones de dólares

Mercado Externo 2.769 millones de dólares

Total de la demanda de bienes 26.266 millones de dólares

En síntesis el mercado externo absorbe el 10,5% de la demanda de bienes y servicios y el mercado interno el 89,5%. Por ende es en el mercado interno donde está la mayor parte de la venta de las empresas nacionales y deteriorarlo significa poner en riesgo la viabilidad de un gran número de empresas (y por lo tanto de fuentes de trabajo), aun de muchos grandes exportadores que vuelcan una parte importante al mercado interno.

Por todo ello es que decimos con total énfasis que el mercado interno es sustancial en la dinámica de la economía uruguaya. Y para terminar nuestro fundamento citemos dos ejemplos concretos:

– cuando volvió la democracia, la lucha de los trabajadores junto a las demás fuerzas de la sociedad logró en 1985 y 1986 una mejora sustancial de los salarios que provocó una rapidísima reactivación de la economía que posibilitó una parte importante del crecimiento de 1986 y 1987.

– Mediante una reforma constitucional en 1989 los jubilados modificaron el sistema de jubilaciones permitiendo un importante aumento de las jubilaciones reales lo que posibilitó, otra vez, una parte importante del crecimiento económico de 1991 y 1992.

Y ahora, estando más que claro la necesidad de incrementar el mercado interno, cuáles serían las medidas más adecuadas para lograr este objetivo.

Por lo menos enumeremos algunas:

aumento de los salarios tanto públicos como privados priorizando los salarios más sumergidos que son de los que rápidamente volcarán al mercado de consumo sus mejores ingresos y reactivarán la producción nacional de alimentos, de bebidas, de vestimenta, de salud o de viviendas.

Universalización real de las asignaciones familiares para todos los hogares de menores recursos, lo que provocará igual efecto que el punto anterior.

Aumento de la inversión pública que provocará un doble efecto sobre el mercado interno. Por un lado, al generar empleos, aumentará el ingreso de los hoy desocupados y por otro al demandar insumos a empresas contratadas, reactivará la producción de éstas.

Se nos puede decir que esto generará inflación y déficit fiscal.

Respecto a la inflación, el argumento no resiste el menor análisis. El aumento de la demanda influye sobre el aumento de precios cuando las empresas están trabajando a full y no pueden responder al aumento de la demanda con más producción. Estamos muy lejos de esa situación. Hoy la capacidad ociosa que tienen las empresas les permite aumentar la producción, sabiendo que habrá demanda que proviene del aumento de ingresos de la población.

Respecto al déficit fiscal, el mayor gasto salarial en el sector público y la inversión pública son un aumento del gasto. Sin embargo también significan un aumento del ingreso, puesto que habrá más aportes al BPS por los mayores salarios o los nuevos empleos, habrá más recaudación de IVA por las nuevas ventas y habrá menos gasto de seguro de paro por la creación de empleo. Entonces en el balance se compensan. Simplemente es un problema de tiempo y mientras se concretan los nuevos ingresos, el gobierno dispone de una enrome masa de reservas ahorradas para financiar el inicio de este gasto que luego recuperará con creces.

Por lo tanto no hay duda alguna: en este momento recesivo, de problemas en el mercado externo, de caída de precios internacionales, la solución es: reactivar el mercado interno, mejorar los salarios y autmentar la inversión pública, en un marco de políticas de tasa de interés y tarifas públicas que bajen esos costos en las empresas. De estos dos elementos adicionales hablaremos más adelante.

 

* Economista

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