Resultados positivos
En medio de la crisis desatada con Argentina como consecuencia de la instalación de las plantas de celulosa, cuando la opinión generalizada de todo el espectro político –y de la sociedad en general– concide en advertir las debilidades del Mercosur y la necesidad de una reformulación profunda del bloque regional, la visita del doctor Vázquez a EEUU aparece, a los ojos de algunos analistas, como una respuesta a la intransigencia argentina y al ninguneo de que es objeto el país de parte del otro socio grande.
No obstante, la gira emprendida por el Presidente y algunos ministros es independiente de la coyuntura. Responde a la necesidad ya proverbial de nuestro país de lanzarse decididamente a la búsqueda de nuevos mercados y a profundizar y ampliar los ya existentes. Se trata de una necesidad urgente e impostergable del Uruguay como nación que debe, a toda costa, insertarse en el mundo para crecer y generar, así, más riqueza y más y mejor empleo para sus habitantes.
No es el propósito del gobierno postergar la distribución más justa de la riqueza y anteponer la necesidad de crecimiento; no es su meta hacer crecer la torta para después repartirla. Desde que asumió, el gobierno ha desarrollado políticas fuertemente dirigidas a combatir las injusticias más groseras, pero, al mismo tiempo, tiene la obligación de elevar el nivel de vida de la población por medios idóneos y genuinos para no quedar en el mero asistencialismo.
Los resultados de la visita a México son positivos para el Uruguay. Se lograron metas largamente acariciadas que permitirán la apertura de ese rico y vasto mercado para los productos uruguayos y se intensificará el tráfico comercial con aquel país.
Asimismo, los resultados de la estadía de las autoridades nacionales en EEUU son auspiciosos por cuanto abren perspectivas firmes de un incremento del flujo comercial con un país que, más allá de toda connotación política y con prescindencia de cuestiones ideológicas, se ha ido convirtiendo en el correr de los últimos años en nuestro principal comprador.
Asumido este dato de la realidad, parece tonto no llevar a cabo una gestión en el sentido de afirmar, profundizar y ampliar esos lazos comerciales.
Al concurrir a Washington, el Presidente uruguayo no ha renunciado a ningún principio ni ha violado ningún compromiso con el pueblo uruguayo ni con nuestros vecinos y socios del Mercosur. No ha resignado ninguna bandera ni abdicado de promesa o ideal alguno. La soberanía nacional está intacta. El gobierno uruguayo no asumió compromiso alguno como contrapartida de las pequeñas ventajas obtenidas para nuestras exportaciones; y obtuvo, en cambio, el interés de empresarios estadounidenses por invertir en algunas ramas de actividad en nuestro país.
En lo que tiene que ver con un posible tratado de libre comercio con EEUU, hay que recordar que el presidente Vázquez ha sido claro: ese tema no está en la agenda. Los acuerdos alcanzados con el presidente estadounidense en el día de ayer nada tienen de desdoroso para el país ni constituyen un tratado de libre comercio disfrazado. Son –eso sí, y es lo que debe importarnos– un paso hacia el fortalecimiento de los vínculos comerciales que ambas naciones han desarrollado.
En suma, el viaje del doctor Vázquez ha resultado altamente positivo y los compromisos comerciales logrados en su gira significan una inyección de optimismo en una sociedad demasiado castigada por la crisis. *
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