Qué busca el gobierno argentino con el acto en Gualeguaychú
Tiempo atrás el gobierno uruguayo anunció una sesión del Consejo de ministros en Río Negro, en la zona de conflicto con Argentina por el tema de las plantas de celulosa.
De inmediato publicamos nuestra opinión contraria, porque nada aportaba al fondo del asunto y por el contrario exponía a ambos pueblos litoraleños a una tensión que no siempre es fácil de administrar.
Hoy el presidente argentino anuncia que va a realizar un acto multitudinario en Gualeguaychú –ya que espera más de sesenta mil personas– al que aspira asistan todos los gobernadores de las provincias argentinas.
¿Qué busca el gobierno argentino con el acto de masas del 5 de mayo en Gualeguaychú? Hoy nos preguntamos pero con mucha mayor preocupación, qué busca realmente el presidente argentino con esta imprudente acción, en el epicentro mismo del conflicto.
¿Qué locura es esta? Fuerzas de seguridad de ambos lados estarán listas para controlar un eventual desborde provocado desde un acto sin sentido con una multitud sobre un tramo del puente. Bastará un pequeño grupo de exaltados para que todo se complique enormemente.
Ese mismo día se presentará Argentina ante La Haya. Solos ante el Tribunal de la ONU, que hemos propuesto hasta el cansancio se hiciera en forma conjunta por los dos países y para los temas no resueltos en la negociación bilateral. Sugerimos que también conjuntamente plantearan al Consejo Permanente de la OEA, la elaboración de un Reglamento Modelo para las plantas de celulosa en las Américas. Ambos países civilizada y fraternalmente juntos.
Debemos preguntarnos hoy, ¿quién se hará responsable si se diera un desborde de nacionalismo artificiosamente exacerbado a partir del acto montado el 5 de mayo, aunque luego la respuesta poco importe, porque todo gobierno está de paso?
¿Cómo se administrará la pasión promovida de una enorme cantidad de gente con un tema que les tiene extremadamente preocupados a la que se le mostrará firme y construida convicción a cambio de que se cesen los ilícitos bloqueos, al mismo tiempo que se busca espantar a los inversores en las plantas e impedir así su construcción?
La estrategia del «no te metás» que Argentina le intentó imponer a todo a quien le ha parecido: a la OEA en su secretario general; luego a los presidentes de la región, a todos, y en especial al de Brasil, que hasta la camiseta de Argentina logró hacerle poner, mientras le aplaudía sonriente después de haber resuelto no convocar a los organismos del Mercosur. Mientras tanto amonestaban severamente a Chávez por posar sonriente con nuestro Presidente en Paraguay sin su permiso. Todo apostando a dejarnos prisioneros en el corralito de la bilateralidad donde mano a mano se siente poderoso.
Los pueblos no pueden ser gobernados de ese modo.
El presidente argentino debe reflexionar. No se puede organizar en plena tensión del conflicto un acto de este tipo. La pasión se alienta fácilmente, la razón y la paz social se recompone siempre con enorme dificultad y sacrificio.
Le decimos hoy al Presidente de Argentina lo que ayer le pedimos al Presidente de Uruguay: no deje que razonamientos simplistas murmurados al oído le lleven a dar un paso que definitivamente perjudicará a nuestras naciones y la armonía en la zona y en la región.
Mostremos al mundo como antes lo que es actuar con la razón, fraternal y civilizadamente, para poner fin a este triste asunto del descontrolado y mal manejado conflicto y de este triste papelón de las papeleras. *
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