Crecientes críticas militares a Donald Rumsfeld

Una nota periodística de Yolanda Monge, publicada en el madrileño diario El País, y recogida por la revista digital Rebelión, aborda uno de los temas más acuciantes de la actualidad mundial: la evolución de las opiniones dentro de los Estados Unidos acerca de la política internacional desplegada por la administración republicana presidida por George W. Bush.

En el artículo a que hacemos referencia se abordan las declaraciones de algunos prestigiosos generales de las fuerzas armadas norteamericanas en relación a las líneas de acción impulsadas por el Secretario del Departamentos de Estado del actual gobierno, el polémico Donald Rumsfeld.

Algunos de sus más connotados críticos son ex funcionarios militares de muy alto grado en la jerarquía castrense de los EEUU. Generales que, desde ese sitial jerárquico, han ocupado a la vez cargos en la Organización del Tratado de Atlántico Norte, la más poderosa concentración de fuerzas militares de la tierra, en momentos críticos y en situaciones de guerra.

Tal es, comenta Monge, el caso de un antiguo comandante en jefe de la OTAN, el general Wesley Clark, que ha unido su voz política a la de los generales que cuestionan el papel del secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, y reclama su dimisión. «Creo que el secretario no ha hecho bien su trabajo. Debería marcharse», dijo Clark en la cadena de televisión Fox

Según el general (…) «la desconfianza hacia Rumsfeld deriva de su gestión de la guerra de Irak. Que el secretario de Defensa no escucha los consejos de sus subordinados es otra de las críticas recurrentes entre los ex mandos del Ejército que piden la dimisión de Rumsfeld. Clark fue comandante supremo de la Alianza Atlántica durante la guerra de Kosovo en 1999, donde dirigió las acciones de paz de los Ejércitos aliados (…)En 2003, Clark se opuso a la invasión norteamericana de Irak y desde entonces es muy crítico con la política de la Administración de Bush en aquel país árabe.

La semana pasada, media docena de generales retirados solicitaron la dimisión de Donald Rumsfeld después de que el general de división John Riggs afirmara que el secretario de Defensa debería renunciar por ser el responsable de crear una ‘atmósfera de arrogancia’.

La existencia de un clima de creciente cuestionamiento a la política desarrollada por Bush en Irak constituye un factor que muchos analistas consideran de gran importancia llamado a influir en un desenlace del conflicto a mediano plazo.

Hoy, son muchos los que tienden a establecer un paralelo entre la guerra de Irak y la sangrienta guerra de Vietnam, en la que los ejércitos de los EEUU fueron espectacularmente derrotados por las fuerzas irregulares del Vietcong. El fantasma de aquella derrota y las decenas de miles de bajas sufridas por las tropas invasoras en las décadas del sesenta y setenta, aflige al pueblo norteamericano.

En la fase final de aquella guerra, las movilizaciones por la paz de la población estadounidense se convirtieron en un factor preponderante en el retiro en derrota de las tropas de los EE.UU.

Los pronunciamientos de varios de los altos rangos de la jerarquía militar, en situación de retiro, parecen movidos por la preocupación de un conflicto largo, con destino incierto y con un número muy alto de bajas entre los soldados norteamericanos.

Clark asegura en sus declaraciones televisivas que tanto Rumsfeld como el vicepresidente, Dick Cheney, han empujado a EE.UU. a entrar en una guerra y la invasión de un país, Irak, que no tiene conexión alguna con ‘la guerra contra el terrorismo’. ‘Presionaron para entrar en guerra antes de que la diplomacia pudiera acabar su trabajo’. ‘Fue un error trágico, un error de estrategia’, fueron frases de Clark en su entrevista en televisión».

Más allá de los intereses personales del general Clark, se trata de voces significativas que lanzan un alerta. Ojalá quienes tienen en sus manos optar por decisiones menos dolorosas desde el punto de vista humano tomaran conciencia de la gravedad irreversible de las políticas basadas exclusivamente en la fuerza de las armas. *

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