La fuerza política como "furgón de cola" del gobierno

Cuando, a raíz de situaciones no previstas por el gobierno, pero previsibles, dado el manejo político desafiante que llevó adelante, en relación al tema de las plantas de procesamiento de la celulosa («se hacen, sí o sí, sin discusión»), aparecieron en el campo de operaciones hechos detonantes, tales como el bloqueo de las entradas por puentes a Uruguay y la más que simbólica «toma» del puerto de Botnia por militantes de Greenpeace, aquel presintió que no tenía más remedio que intentar acceder al consenso político de todos los partidos en una costosa presunta defensa de la soberanía. Para ello recurrió a la convocatoria de los líderes de los demás partidos políticos, para tratar de alinearlos en esa dirección.

No había, en tal sentido, ninguna dificultad aparente, dada la conocida filosofía común en la materia, de aquellos que ya habían decidido, hace tiempo, que «llegó la hora de votar juntos…»

¿Ustedes se imaginan a Lacalle, índice Coneat-Pou modificado «a dedo por razones familiares» mediante, oponiéndose a la instalación de los que le van a comprar la madera que hace años decidió plantar, visionando (y pergeñando) esta oportunidad?

Pero la baraja vino entreverada y el gobierno, entre otros asuntos importantes archiconocidos, se olvidó, una vez más, también en éste, de consultar previamente a la fuerza política.

Ir a pedirle el apoyo, aunque el resultado fuera «previamente descontado», a los «jefes» del Partido de la oligarquía, sin antes lograr el aval de la fuerza política propia, era dar un flanco que ameritaba la clasificación del asunto en otra «cosa de locos».

Es por ello que, compañero Brovetto mediante, instaló con la urgencia que algunos asuntos logran, sin estar específicamente establecido en el orden del día de la Mesa Política, del 23/1/06, el tema que podríamos caratular como, «Apoyo de la fuerza política a lo actuado por el gobierno nacional en materia del espinoso tema de las plantas de celulosa».

Ha sido tal el (des)enfoque que se ha dado, que la propia declaración aprobada indica muy elaboradamente

1-«Dar su total respaldo al gobierno nacional y a las autoridades locales del departamento de Río Negro por la forma en que han defendido nuestra soberanía con firmeza, en el actual diferendo respecto a la instalación de las plantas de celulosa en las cercanías de la ciudad de Fray Bentos en las costas del Río Uruguay, y

2- destacar «su confianza en la capacidad técnica de los órganos correspondientes en materia de control medioambiental y en la decisión política del gobierno nacional, de asegurar el cumplimiento riguroso de las normas internacionalmente aceptadas que garanticen la salud de la población uruguaya y argentina, y también la protección de nuestro ambiente y nuestros recursos naturales.

Obsérvese que se hace especial hincapié en los aspectos de defensa de la soberanía y capacidad técnica en el control ambiental. Pero no se menciona, en la resolución de la Mesa Política, el nudo del problema que es la conveniencia o no de la instalación de dichas plantas, sobre las que el gobierno ha tomado posición firme, prescindiendo de la opinión de la fuerza política, que aún no la ha discutido. Y esto es tan es así que, en las discusiones a raíz de lo actuado por la delegación de bases, dadas en la coordinadora a la que concurro, se estableció el curioso método de

1- Considerar primero si la delegación de bases había estado bien (¿o no?), en su votación a favor del apoyo mencionado, ad referéndum de su consideración por las bases y

2- Posteriormente, discutir sobre la conveniencia o no de permitir el funcionamiento de las plantas.

 

Esta forma «rara», de discusión, habilitada a propuesta de la Mesa de la Coordinadora, suponía discutir primero si se consideraba que la delegación de bases había estado bien, aprobando la forma en que se había defendido la soberanía, el apoyo a los técnicos que están encargados del control sobre posibles contaminaciones, sin haber tomado previamente posición sobre si, plantas de celulosa sí o plantas de celulosa no.

O sea una discusión abstracta sobre defensa de la soberanía, y una ratificación de confianza a los técnicos, antes de haber decidido el problema de fondo.

Una vez dado el aval a los compañeros delegados de las bases en la Mesa Política por lo actuado queda por discutir, nada menos, que si plantas sí o plantas no.

Supongamos por un momento que se visualizara por la fuerza política la inconveniencia de permitir la instalación de las plantas. ¿La defensa de la forma como se defendió la soberanía, en una actividad considerada posteriormente como inconveniente, más allá de enmendarle la plana al gobierno por lo decidido en forma inconsulta, a qué lleva?

El otro camino que queda es, terminar aprobando lo actuado, aunque nos rechine y/o no nos guste o convenza, para no «desairar» al gobierno de la fuerza política, continuando ésta en la posición de «furgón de cola», como lo ha sido en una serie de casos, tan conocidos que se hace innecesario reiterarlos.

Es decir que la propia metodología que se utiliza para el tratamiento del tema, muestra la urgencia en lograr el apoyo, que se considera en primer término, dejando para «después», la consideración y decisión final del tema de fondo, sobre el que debería haber estado basada la resolución aprobada «de apuro» en la Mesa Política citada.

Como se ve, «cosa ‘e mandinga», poniendo la carreta delante de los bueyes.

Así vamos. (1)

Lo acaecido en la Mesa Política del 14/3/06 en la que otra vez (¿y van?), aparece el compañero Brovetto, enlace «media puntada», si los hay, entre gobierno y fuerza política, e introduce en el orden del día, el tema del «respaldo a las recientes actuaciones del Presidente y del gobierno de la República referidas al diferendo planteado con el Gobierno de la República Argentina» en el tema celulosa, (capítulo II), reafirma la política de hecho en que la fuerza política se ha dejado convertir en el furgón de cola, que, además, armada de «bomberito», trata de apagar los incendios originados por los bandazos y barquinazos que va dando el gobierno.

Se vuelve a dar respaldo a lo actuado, sin haber tomado aún resolución formal sobre el tema de fondo.

¿Alguien puede creer que, después de asumidos estos dos compromisos, es necesario que la fuerza política estudie el tema y resuelva? La perversidad de los hechos consumados ha llevado a la fuerza política, de hecho, a pronunciarse, sin haber estudiado el tema.

Qué pena.

(1) La nota original terminaba aquí, pero los porfiados hechos del 14/3/06 agregan otro capítulo a la frentenovela «La fuerza política como furgón de cola y `bomberito´ del gobierno». *

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