¡Todo a remate!

Reinaldo Gargano

En un nuevo y desenfadado giro la derecha, el Opus Dei, se ha lanzado a una ofensiva contra la propiedad pública, contra todo tipo de regulación que el Estado pueda poner a la «libertad de los lobos en el mercado», como diría Vivian Trías.

No es una novedad que piensen lo que piensan. Siempre lo han hecho así. Ocurre que antes no sólo la izquierda sino también importantes sectores de los batllistas y los blancos nacionalistas, defendían el rol del Estado y la imprescindible participación de él en aquellos monopolios naturales donde el capital privado, con su voracidad histórica, devoraba a los consumidores, se adueñaba de mercados cautivos, imponía tarifas a su gusto y cuando la cosa no era más rentable, no invertía un peso y dejaba las deudas y un montón de hierros viejos e inservibles como herencia. Y tenemos en Uruguay varios ejemplos, desde los ferrocarriles y el agua potable a la compañía del gas. Ni que hablar de las regulaciones que el Estado pueda realizar para impedir la subfacturación, el control de las sociedades anónimas (bajo el gobierno de Lacalle hicieron desaparecer la Inspección de Hacienda y hoy nadie sabe quiénes son los dueños de esas sociedades anónimas, salvo aquellas que cotizan en bolsa y que aun así, de las pocas que hay, varias quiebras, algunas veces fraudulentas, se producen) o la inspección del ingreso de mercadería que ahora se realiza al azar.

De modo que antes estaban agazapados, gestionaban influencias, pagaban campañas electorales a cambios de favores. Ahora salen a la descubierta, se sienten con la fuerza de los insolentes, y tienen un poder económico en lo nacional e internacional brutal. Se han apoderado de las principales empresas en España, en Argentina, en Brasil, todo comprado a precio de remate y en remate. Y detrás de ello está la «obra de Dios», el Opus Dei.

En este sentido es ejemplarizante leer El Observador. Días pasados y bajo el título ¿Quién da más?, que es la pregunta que hacen los rematadores, se felicitaba de la nueva modalidad del Presidente de la República y del señor Lacalle de sacar a remate la propiedad pública.

En una nota editorial, y lo subrayamos, dan la opinión de los dueños del diario. ¿Usted sabe quiénes son? Son dueños de las mayores fortunas de Uruguay y Argentina, bancos, empresas de transporte, supermercados, financieras, etc., etc… También operan en Brasil. Sabemos dónde. Y ahora quieren lanzarse sobre Ancel, el Puerto, en fin sobre los restos que quedan. ¿Dejaremos mansamente que desconozcan la voluntad popular expresada el 13 de diciembre de 1992, cuando el 72% del electorado votó contra las privatizaciones?

 

* Senador por el EP-FA

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje