¿Quién canta la justa sobre el destino de Antel?

La aprobación por parte del Consejo de Ministros del proyecto de Ley de Presupuesto en la noche del miércoles 31 y la inclusión de la propuesta de modificación de varios artículos de la Ley Orgánica de Antel han suscitado diversas reacciones en el campo político.

Si por un lado la decisión aparece como reabriendo el debate de 1992, cuando durante el gobierno de Dr. Lacalle el gobierno impulsó la privatización de las empresas públicas y una amplia movilización popular terminó con la derrota del gobierno en un plebiscito que cosechó el 72% de las voluntades contra las propuestas privatizadoras, por otro lado, la propuesta actual ha generado ciertos niveles de confusión, que, en algunos casos, parece bastante deliberada.

Así, para el presidente del Directorio del Partido Nacional, Dr. Luis Alberto Lacalle, la decisión del Consejo de Ministros no hace sino recoger la propuesta formulada por su partido en el sentido de transformar Antel en una sociedad anónima y cotizar en la Bolsa sus acciones de modo de –por esta vía– obtener fondos para que el Banco de la República pueda cumplir con sus objetivos.

En contraposición con esta interpretación, el presidente del Directorio de Antel, ingeniero Fernando Bracco, sostiene que la propuesta no tiene nada que ver con un modelo o eje privatizador. El proyecto, sostiene, es para agrandar Antel, darle más atribuciones, a la vez que propende a que haya un mercado con reglas de juego claras, un marco regulatorio.

Las resoluciones del Consejo de Ministros referidas a Antel provocaron reacciones en los medios políticos colorados, donde el senador Pablo Millor sostuvo que era un tremendo error del gobierno.

Por un lado, agregó, sería decretar la muerte de Antel. Pero, además, sería un pésimo negocio para el Estado, dado que la empresa viene generando ganancias importantes. El año pasado, dijo, Ancel aportó 38 millones de dólares de ganancias. Piensa que con el crecimiento del número de celulares esas ganancias alcanzarían en tres años alrededor de los 100 millones de dólares.

Por su parte, el senador Ruben Correa Freitas se preocupó por deslindar posiciones con relación a las afirmaciones del Dr. Lacalle: «Esto no es la privatización que se proponía al principio».

El Foro Batllista, sostuvo, no acepta que Ancel sea vendida y «no podemos aceptar que en una sociedad anónima, Ancel tenga minoría en el Directorio».

En el campo de la oposición, el general (r) Líber Seregni dijo a El Observador: «Bienvenido sea todo lo que coadyuve al desarrollo y movilice a la economía».

Y agregó: «No es un principio básico el decir, como si fuera definitivo, no privatizar.»

La experiencia nos dice que nuestra capacidad de inversión es sumamente limitada. Tenemos que acudir a financiamientos que provengan del sector privado, y en eso tenemos que tener una actitud muy flexible y muy abierta».

Bastante más centradas en lo que ha sido la línea de acción del Frente Amplio en la materia, parecen ser los puntos de vista de los senadores Enrique Rubio y Reynaldo Gargano.

El senador de la Vertiente sostuvo que se estaba tratando de revertir los resultados de 1992 y que si la propuesta del gobierno se aprobaba en el Parlamento, el FA-EP acudiría al recurso constitucional de referéndum contra las leyes para derogarla.

Por su parte el senador del Partido Socialista denunció la existencia, por parte del gobierno de coalición, de una ofensiva destinada a desmantelar al Estado.

Antel, y Ancel dentro de ella, son empresas de la mayor importancia para la economía del país.

Es impensable encarar un proceso de desarrollo y recuperación económica sin contar con empresas de importancia estratégica como lo son éstas.

El debate abierto sin duda se irá enriqueciendo en el debate parlamentario de los próximos meses. Como todos, estaremos atentos.

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