A no confundir lugar y tiempo
En un suelto editorial de El País del 4 de abril, a propósito de la postergada apertura del mercado mexicano para nuestras carnes, se lee lo siguiente:
«Y así llegamos al 30 de enero, donde se anuncia la firma de un documento».
Digamos en primer lugar, que 30 de enero es una fecha, es decir un día, una de las trescientas sesenta y cinco partes en que se divide un año, una de las treinta que conforman un mes y una de las siete de que se compone una semana. Está dividido, a su vez, en veinticuatro horas. Es, por donde se lo mire, una expresión que refiere al tiempo; al tiempo cronológico –vale la pena aclarar– que se mide precisamente con esos medios y no al atmosférico, que se mide en milímetros (la lluvia caída), en milibares (la presión), en grados centígrados (la temperatura) y en kilómetros por hora (la velocidad del viento).
Aceptado lo que antecede, cabe preguntarse qué diablos hace un adverbio relativo de lugar navegando en el tiempo.
Corresponde reconocer que es bastante más común de lo que se supone este empleo incorrecto de donde. Es posible oír –y leer– enunciados como Es en febrero donde florecen los palos borrachos, o Ayer tuvo lugar una sesión del Consejo de Ministros donde se tomaron importantes resoluciones.
En ninguno de estos textos corresponde usar donde. Diríamos, más bien: Es en febrero que florecen los palos borrachos y Ayer tuvo lugar una sesión del Consejo de Ministros en la que se tomaron importantes resoluciones. Y en cuanto al enunciado que sirvió de disparador para esta nota sobre el erróneo uso de donde, habría que redactarlo de la siguiente forma: «Y así llegamos al 30 de enero, cuando se anuncia la firma de un documento», o «Y así llegamos al 30 de enero, día en que se anuncia la firma de un documento.
No olvidemos que cuando es una conjunción temporal o de tiempo que significa «en el tiempo, en el punto, en la ocasión en que».
No cuesta nada usarla, ¿verdad? Y así dejamos descansar al relativo de lugar donde, que bastante trabajo tiene.
Yo supongo que este error es un galicismo, ya que la lengua de Molière es medio caprichosa para estas cosas y usa sin ningún rubor el relativo où para expresar cuestiones temporales además de las espaciales. Por ejemplo decimos La ville où je suis né (La ciudad donde nací) y también muy correctamente, L’année où je suis né (El año en que nací).
–Pero Mendieta, ¿qué puede esperar de los franceses? Fíjese si serán revirados que a la papa le dicen manzana de tierra; y dicen s’il vous plaît en vez de por favor.
–¡Qué lo parió! *
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