El problema no es la contaminación
La Asamblea en Gualeguaychú del martes 28 de marzo, con apagón y caceroleo, exigía la paralización definitiva de las obras de Botnia y Ence y estaba en contra de una suspensión por algunas semanas o meses, que es una propuesta de Kirchner que ellos no aceptan.
Y como Kirschner no va a disolver nunca los piquetes con la gendarmería, los puentes no van a estar abiertos durante mucho tiempo.
¿Qué debe hacer Uruguay? Desde luego cortar los eucaliptos plantados hace muchos años, porque ya están maduros y no se puede seguir esperando.
Y si se vuelven a cerrar los puentes, pensemos que cuarenta años atrás no existían los puentes, y nos comunicábamos por el Río de la Plata.
La solución afecta muchos intereses cercanos al río Uruguay, pero la culpa no es nuestra sino de los que querían que las plantas de celulosa estuvieran en Entre Ríos y exigieron que se les pagara antes una comisión, según dicen, de unos trescientos millones de dólares USA (!) Y como el río Paraná ya tiene otras plantas, ¡se habrían instalado también en el río Uruguay!
Esta es la cruda realidad y Uruguay debe dejar los cabildeos, y hacer avanzar las obras, evitando la desocupación y que el Estado tenga que pagar los seguros de paro de los obreros afectados. Cuando después de varios años estén terminadas las plantas, Uruguay habrá concluido su tarea sin deberle nada a nadie, disponiendo soberanamente de su propio territorio. Nadie se acordará de la contaminación y se volverán a abrir los puentes, que benefician a muchos más argentinos que uruguayos.
Y volveremos a fraternizar con los entrerrianos. Yo tenía una abuela materna de Entre Ríos, de Fábrica Liebig cerca de Colón, a la que conocí y quise mucho, de apellido vasco Goñi, y una bisabuela paterna de Gualeguaychú, a la que no conocí, de apellido italiano Giachello, con muchos descendientes en esa ciudad.
No tengo dudas de que pasado este momento difícil, las aguas volverán a su cauce y nos reencontraremos argentinos y uruguayos, para nuestra tarea más importante, que es la unidad latinoamericana. Por ella lucho desde 1948, cuando el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en Colombia.
¡Y nunca hemos estado tan cerca como ahora de consagrar la Comunidad Latinoamericana de Naciones! *
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