Los zancos y la inteligencia del pueblo
Se ha recordado estos días del 35º aniversario de aquella formidable marejada humana del 26 de marzo de 1971, que constituyó el bautismo popular al recién nacido Frente Amplio y auguró una nueva época en Uruguay, la de un pueblo que toma su destino en manos propias. Lo señalaba el general Seregni al culminar la oratoria del acto, en conceptos afirmados en una dramática realidad pero que oteaban el horizonte.
«El Frente Amplio -decía- es una necesidad popular y colectiva del Uruguay. Por eso desencadenó tan rápidamente este movimiento popular de adhesión, participación y militancia. Porque interpreta una necesidad objetiva de nuestra sociedad. Son éstos los primeros pasos, pero son pasos de gigante. Hoy tiene su bautismo en la calle, en la multitud, en ustedes, en un movimiento político sin precedentes en el país y que tiene la estatura del Uruguay entero. Son los primeros pasos, que los que faltan los daremos con los zancos del pueblo y la inteligencia del pueblo. Es el pueblo consciente de su destino y seguro de su decisión. Somos una afirmación pacífica. Pero no nos dejaremos trampear nuestro destino».
Ahí se abrió un camino. Se fueron sorteando todos los obstáculos, en primer lugar los interpuestos por la dictadura, cuyo objetivo era erradicar a la izquierda de la vida nacional para aplicar sin trabas una política económica y social a favor de los intereses oligárquicos y contra el pueblo. Nuevos grupos se fueron incorporando al Frente, otros salieron para regresar en nueva forma, un salto cualitativo se produjo mediante la alianza con los sectores del Encuentro Progresista en el EP-FA, después con la incorporación de la Nueva Mayoría para configurar el EP-FA-NM y más recientemente para cobijar a todos los sectores bajo la bandera del Frente Amplio como expresión única de toda la izquierda unida, firmemente anclada en la conciencia ciudadana.
Es ésta una buena ocasión para medir el camino recorrido, uno de cuyos índices significativos son las sucesivas elecciones.
Veamos primero las cifras globales de la votación para la presidencia y el Parlamento. El Frente empezó en 1971 con 304.275 votos y 18,28% de la votación, 5 senadores y 18 diputados. Culmina el 31 de octubre de 2004 con 1.124.761 votos, más del 50% de todos los votos emitidos por todos los demás partidos sumados a los votos observados y en blanco, 50,94% en el escrutinio definitivo, con 17 senadores y 52 diputados, superando la mayoría absoluta en ambas Cámaras.
En la elección de 1971 no se logró ninguna intendencia y en las elecciones departamentales de mayo de 2005 (separadas de las nacionales) se conquistó por cuarta vez la de Montevideo y se alcanzaron otras siete.
Es interesante seguir la progresión constante en Montevideo. En 1971 y 1984 se perdió, con 30,10% y 33,65% de los votos, respectivamente. Se ganó por primera vez en 1994 con 44,11% y la segunda en 1999 con 51,76%, superando la mayoría absoluta, para culminar con Ricardo Ehrlich en 2005 con 61,33%. Examinando las cifras comparativas en las últimas instancias electorales en cada uno de los departamentos del interior, surge otro hecho no debidamente destacado: en todos los departamentos, a partir de 1994, o sea cuando ya se había establecido la alianza con el Encuentro Progresista, hay un aumento sistemático, que se acentúa en 1999 y llega al máximo en 2005. No existe ninguna excepción. Esto se refiere a las elecciones presidenciales y legislativas en el interior, y se confirmó en las elecciones departamentales de 2005, con la conquista de las ocho intendencias señaladas. Sería erróneo pensar que se alcanzó el techo. Por el contrario: se han abierto perspectivas mucho más promisorias aún. Por eso precisamente ahora vale la pena valorizar la significación de la jornada del 26 de marzo de 1971 (un plebiscito en la alegría, dijera allí el doctor Juan José Crottogini, así como el de Líber Arce fue un plebiscito en el dolor), demostrativa de la expansión que puede alcanzar la adhesión del pueblo a la unión de las fuerzas de izquierda. Es lo que se está conociendo en el mundo como la experiencia uruguaya. *
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