El Frente Amplio y el gobierno progresista
El pasado sábado se reunió el Plenario Nacional del Frente Amplio, un organismo colectivo integrado por 148 miembros, 72 de los cuales representan a las bases a través de las Coordinadoras de Montevideo y las Departamentales del Interior, otros 72 miembros, a través de la representación proporcional representan a los grupos políticos que integran la coalición y los cuatro restantes son personalidades reconocidas de la izquierda que la organización política entiende que deben integran este organismo de conducción: Mariano Arana, José D’Elía, Jorge Brovetto y el general Víctor Licandro.
La reunión del pasado sábado importaba por una serie de factores:
En primer lugar era la primera reunión del organismo después de la conquista del gobierno por parte del Frente Amplio. Como es sabido, la marcha del gobierno ha suscitado, en tal o cual momento, la existencia de diferentes puntos de vista por parte de los grupos políticos que lo componen.
En segundo lugar, las insinuaciones o las declaraciones acerca de la conveniencia de la suscripción de un tratado de libre comercio con los Estados Unidos y la situación de inestabilidad en cuanto a la inserción del país en la región habían dado lugar a algunas apreciaciones encontradas: pro o contra el Tratado de Libre Comercio con los EEUU, pro o contra la apuesta firme del país al proceso de integración regional que se perfila, no sin trabas y contratiempos en el Mercosur.
Estas preocupaciones se condensaron en dos puntos del orden del día del organismo de dirección frenteamplista: uno referido a la inserción internacional del país y otro apuntado a las modalidades de relación y las pautas de funcionamiento y articulación.
El debate acerca de inserción en el mundo y los posibles tratados de libre comercio se vio enriquecido por la presencia del Canciller de la República, Reinaldo Gargano. El ministro expuso ante los miembros del organismo el conjunto de conceptos políticos que vienen conformando la política del gobierno en el campo internacional.
Hay que admitir que en las prácticas de los últimos gobiernos blancos y colorados no ha sido frecuente la comparecencia de jerarcas del Poder Ejecutivo para cotejar opiniones en un organismo democrático de conducción como el que se reunió el pasado sábado. Y el gesto no deja de ser un acto de reconocimiento y valoración de la importancia del organismo, tema que, de un modo u otro, también formaba parte de la agenda de los temas a abordar en la jornada.
La intervención del ministro permitió conocer en detalle la visión que tiene el gobierno en el complejo tema de las relaciones comerciales y económicas internacionales, mostrando las dificultades, por el momento insalvables, que presenta la sustanciación de un tratado con los EEUU.
El curso de la reunión mostró la existencia, por demás comprensible y conocida, de matices importantes entre las diversas corrientes que actúan en el partido de gobierno. No obstante hubo puntos de coincidencia en lo esencial y si bien el debate de fondo permanece, se llegó a conclusiones que obtuvieron un amplio respaldo en el pleno. La pertenencia de Uruguay al proyecto de integración regional que se intenta plasmar en el Mercosur fue reivindicada con énfasis por la gran mayoría de los participantes, al tiempo que se expresaron críticas y reticencias firmes acerca de las posibilidades de conformar acuerdos con los Estados Unidos.
Con relación al segundo punto, el intercambio de opiniones realizado en el Plenario fue visto como el inicio de una discusión acerca de la cual no hay urgencia en poner punto final.
El cómo regular las instancias de discusión más doctrinarias e ideológicas que se desarrollan en la fuerza política con la necesidad de concreción y acción inmediata que exige la labor del gobierno, es un aspecto que va más allá de opiniones o tendencias. Y como tal será objeto de nuevos trabajos destinados a elaborar propuestas para ser examinadas. *
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