¿Sistema, seguro o plan de salud?
Se habla, en diferentes medios y por diferentes actores políticos y sociales, de Sistema Nacional de Salud, de Seguro Nacional de Salud, de Plan Nacional de Salud, como si fueran la misma cosa. Vale entonces la pena insistir en el tema.
Resulta necesario en nuestro país, llevar a cabo un verdadero Proyecto Transformador del Sector de la Salud, que abarque a los Servicios Públicos y Privados.
En primer lugar, tanto en jerarquía como en el tiempo, es necesario organizar un Sistema Nacional de Salud. Esto significa, integrar en una estructura única de organización, a todas las instituciones de atención a la salud, públicas y privadas no lucrativas.
Ese es el aspecto sustantivo, porque es el que da respuesta a la necesidad de mejorar la accesibilidad a los servicios de salud, aumentar la equidad y mejorar la calidad de la atención que se brinda a nivel público y a nivel privado.
Un aspecto complementario es organizar una nueva forma de financiamiento, que nosotros proponemos que sea en esta instancia mediante un Seguro Nacional de Salud, que cubra a todos los ciudadanos, pero donde cada familia aporte, no la misma cantidad, sino el mismo porcentaje de los ingresos, por encima de un mínimo no imponible. Sustituir de esa manera la forma actual de financiamiento, caótica, injusta y que castiga al enfermo cuando más necesita de los servicios, obligando al pago de tiques complementarios para análisis y medicamentos.
Sistema y Seguro, son cosas diferentes, aunque complementarias.
El Sistema, es donde se cumplen las funciones de atención a la salud, de formación de recursos humanos para la salud, y de investigación en el campo de la salud. Son las funciones sustantivas, las que llevan a cabo la finalidad del Sistema.
El Seguro, es únicamente una forma de financiar el Sistema. Podría haber otras. En muchos países forma parte de la Seguridad Social. En otros, se financia a través del Presupuesto Nacional.
Creo necesario comenzar por organizar el Sistema. No sería bueno comenzar por el Seguro; por varias razones. La más importante, porque resulta imposible financiar racionalmente una organización irracional como la actual. No cambiaría nada la prestación de los servicios, y llevaría a una gran frustración, que resulta necesario evitar a toda costa. En segundo lugar, porque resulta irreal pensar que en la actual situación, sin mejorar previamente los servicios públicos, y en la posibilidad de elegir donde atenderse, alguien pudiera elegir, en Montevideo por lo menos, asistirse en un hospital público, en lugar de preferir un sanatorio privado. En tercer lugar, no resulta conveniente y retardaría todo el proceso de cambios, comenzar por organizar el Seguro, porque este será sin duda el tema más polémico a nivel político. Mucho más en este momento, en que está en discusión un tema que será tanto o más polémico como la Reforma Tributaria, que habrá de condicionar de manera fundamental, la forma de organizar el Seguro de Salud.
Aunque es un tema secundario, pero para evitar confusiones, aprovecho a aclarar por qué preferimos llamarle Sistema Nacional de Salud y no Sistema Nacional Integrado de Salud, aunque esto no es lo importante porque significan lo mismo. Pero llamarle «Integrado» resulta una redundancia, porque todo Sistema es un conjunto integrado de componentes interrelacionados entre sí, en este caso integración de servicios de atención a la salud. Si no es así, no es un Sistema. Pero además, si es Nacional, significa que «integra» a las instituciones de atención a la salud públicas y privadas. De lo contrario, sería únicamente un Sistema Público de Salud. Por otra parte, es un nombre más simple, es con el que se ha elaborado una verdadera doctrina a nivel nacional en los últimos treinta años, y es la denominación reconocida a nivel internacional, en las publicaciones sobre el tema.
Para construir un Sistema Nacional de Salud, resulta necesario llevar adelante un proceso de cambios, que incluye:
a) la organización del Sistema, que sustituya la actual situación caótica del Sector Salud, por una organización racional, con instituciones que coordinen entre sí, que complementen servicios evitando multiplicidades innecesarias y muy costosas.
En una publicación sobre el tema, analizamos aspectos fundamentales que esta organización debería contemplar, en relación con los grados de centralización, descentralización, desconcentración y regionalización de servicios de alta complejidad, baja demanda y altos costos.
b) el desarrollo de un nuevo modelo de atención a la salud. La salud es un inestimable bien social, un derecho humano fundamental, resultado de múltiples factores que la condicionan. No es un tema solamente de los médicos ni de los profesionales de la salud, ni de los servicios de atención a la salud. Es un tema que tiene que ver con el saneamiento, con la alimentación, con la vivienda, con un ambiente limpio, no contaminado, con la educación, con la recreación, con el desarrollo de la seguridad social, y fundamentalmente con el trabajo, con el salario y con las condiciones higiénicas del trabajo.
La salud, es un problema multisectorial. Requiere una participación coordinada, de múltiples sectores de la actividad nacional.
De todas esas acciones, el Sistema de Salud asume directamente la atención integral de la salud a las personas, que incluye el desarrollo de acciones para promover la salud, para proteger contra los riesgos físicos, psíquicos y biológicos, para recuperar la salud de la mejor forma posible en caso de enfermedad, y para desarrollar en forma temprana acciones de rehabilitación física, mental y social. Todas esas acciones deben desarrollarse con una orientación preventiva, tratando de evitar la enfermedad o detener el daño lo más rápidamente posible.
c) Cambios en el modelo de gestión de los servicios. Sin duda este es también un tema de una gran importancia. La actual administración empírica e irracional que se desarrolla en muchas instituciones del Sector, es una de las causas de la crisis por la que atraviesa este Sector desde hace varios años. Debe ser sustituida progresivamente por una administración con fundamentos científicos, orientada a satisfacer de la manera más eficaz, equitativa y eficiente, las necesidades de atención de la población, y para quien el ciudadano sea lo más importante.
d) También resulta fundamental impulsar la participación activa, informada y responsable de la población organizada, en todos los aspectos de la gestión, y junto con ello, cambios en «la cultura del sector salud».
Las generaciones que nos precedieron, desarrollaron en el país una «cultura de la ética, la sobriedad y la solidaridad», que es opuesta a la cultura del individualismo, la competencia inmoral, el «vale todo», el lucro desmedido, y el mercantilismo, es decir opuesta a la cultura del capitalismo salvaje, de la economía de mercado y de la más reaccionaria política neoliberal.
En el campo de la salud, aquella cultura que heredamos de nuestros mayores,. se expresó en el concepto de «ayuda mutua», que a partir del siglo pasado llevó a la creación del mutualismo, de la asistencia médica colectiva no lucrativa.
Una experiencia auténticamente uruguaya que debemos defender y mejorar, junto a la mejora impostergable, de hospitales y centros del primer nivel de atención del sector público. Para construir sobre esos cimientos, un sistema de atención a la salud de accesibilidad universal, solidario, equitativo
y de buena calidad, que asegure a todos, la atención a la salud que cada uno necesite.
Ese debe ser nuestro compromiso ético y social y la esencia misma del trabajo en defensa de la salud de toda la población. *
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