El grito que viene de Artigas y el desafío de la hora actual
El 26 de marzo de 1971 el pueblo unido recogió el grito que venía de José Artigas, lo transformó en fuerza política y en programa renovado, para realizar transformaciones de fondo que trajeran a nuestra tierra la felicidad deseada.
Fue largo el recorrido hasta llegar al gobierno. Hubo que sortear la represión salvaje, las políticas neoliberales que aumentaron la brecha entre ricos y pobres, hubo que superar las trampas de aparatos políticos tradicionales que no querían entregar sus zonas de poder al servicio de sus intereses estrechos.
Hoy el doctor Tabaré Vázquez está en la presidencia de la República y Oscar de los Santos en la Intendencia de Maldonado. Los dos comprometidos con los cambios, con la gente, con el programa del Frente Amplio que nuclea a fuerzas progresistas y de izquierda.
Este es el momento de las transformaciones, que pasan por una amplia y sólida unidad de los gobiernos progresistas con la fuerza política y el entramado de la sociedad.
Esta hora de realizaciones requiere de un Frente Amplio unido en torno a su programa y a su estatuto, pero requiere también que cada frenteamplista se integre en la defensa de la acción de los gobernantes, sin perder el espíritu crítico constructivo y la sensibilidad para saber escuchar a los uruguayos, sin importar a quien votaron en las pasadas elecciones.
La Alianza Progresista, tanto en lo nacional como en lo departamental, se compromete una vez más con los cambios y con el desarrollo de la fraternidad entre los progresistas y el conjunto de los uruguayos. Queremos un Frente Amplio participativo, descentralizado, moderno, con capacidad para transformarse en una fuerza política cada vez más democrática, eficiente y a la altura de los desafíos históricos, porque la gran responsabilidad es culminar estos primeros años de gobierno progresista con éxito, con el éxito que es la felicidad de la gente. Nada, ni la chicana de adentro o de afuera, nos van a apartar de los orígenes de nuestra identidad, manifestada por el gran programa artiguista que hoy cobra nueva actualidad. Con ese espíritu vamos a las elecciones internas de setiembre en el FA, no para ganarle al compañero y al sector amigo, sino para que entre todos llenemos de pueblo al Frente Amplio.
Otro de los grandes desafíos será lograr que las nuevas generaciones se incorporen a la política, pero para eso la política tiene que dejar de ser lucha de los integrantes de las generaciones adultas por pedazos de poder.
Esto no se resolverá positivamente si no se tiene en cuenta a los propios jóvenes, quienes con sus formas de sentir la vida deben encontrar los espacios suficientes para poder participar y decidir.
A la vez el Frente Amplio, tanto en lo nacional como en lo departamental, debe abrir sus locales que se tienen que transformar en centros políticos-formativos, donde la experiencia de gobernar se derrame por toda la militancia, para que se encuentre, en una síntesis removedora, con la experiencia de los frenteamplistas en los barrios y en los centros de trabajo y de estudios.
Como dijo alguna vez Rodney Arismendi, uno de los fundadores del Frente Amplio: «Sería estúpido, criminal o suicida perder de vista el objetivo y naufragar en las pocas disidencias internas». Como aquel 26 de marzo de 1971, decimos: «Hacia la victoria: el pueblo unido, jamás será vencido». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad