El Mercosur y la debilidad de los chicos

Es reiterante afirmar que el Mercosur no sirve ni para papel higienizante. El Pacto de Asunción es letra muerta. El organismo de marras, como tantos otros similares, sólo le es útil a las grandes potencias para justificar sus desbordes. Lo dijo Herrera cuando se creó nada menos que la ONU. En la realidad actual mercosuriana y sus complejidades, dejó a los países chicos o débiles como Uruguay o Paraguay en situación por cierto incómodas sin definición para donde agarrar. Kirchner y Lula enfrentados a la USA, desean atraer a Venezuela. El otro grande. Claro, la situación de Chávez es diferente por su propia dimensión ideológica política coherente. Es la única figura de izquierda en el continente con estatura y formación política concreta y norte definido, respaldado masivamente por su pueblo. Sin perjuicio además del aporte cubano, presuntamente de Evo Morales, si ganase Humala y su movimiento nacionalista peruano y por los árabes de la OPEP con Irán a la cabeza, que se enfrenta literalmente al Imperio y asociados. Del cual, no olvidar, es su principal proveedor petrolero, arma nada despreciable por cierto.

Por ende, ninguno de los otros tienen el peso político que proyecta el venezolano.

Lula con problemas internos que hace pensar, que de haber hoy elecciones corre el riesgo real de ser derrotado por Cardoso. Una imagen de corrupción ha erosionado su prestigio sin desdeñar la situación económica que tampoco es buena y que hace un par de años no era previsible. Y Kirchner es obvio que carece de personalidad y peso ideológico para ser heredero de mandatos de un grande como fue Perón y el manejo muy complejo de un justicialismo actual que políticamente le queda grande.

Su imagen entre bandazos, se desdibuja como un gobernante poco serio. Muy porteño de los últimos tiempos. Nada que ver ambos con Chávez que presenta imagen monolítica y firme con cualquier resolución que adopte, se tenga o no simpatía o conformidad con su revolución bolivariana. De cualquier manera, sea por unas o por otras, a la USA no le sirve el bloque porteño-brasilero en bandazos impredecibles, atrincherados en el Mercosur como dueños absolutos. En su contra, siempre bregó por el ALCA. En esta estrategia buscó y lo está logrando por errores de porteños y cambas poner como cabezas de puente a los países chicos y más débiles. Paraguay nunca fue un fanático mercosuriano. Se adhirieron en formal pero tenue actitud, manteniendo prudente distancia y autonomías. Tanto, que concretaron un pacto con la USA de instalación de una base militar con aeropuertos para bombarderos pesados en el medio del Chaco. O sea, en el mismo corazón del continente. Y si pensamos un poco conociendo la historia heróica y romántica, pero cruel y triste sufrida con sus vecinos que lo masacraron, es hasta lógico que vea en el imperio, por más imperio que sea con todos sus anatemas, un presunto recurso protector contra otra Triple Alianza.

Si yo fuese paraguayo, es probable que opinase igual. Por otro lado nosotros. Seamos justos con Tabaré. Discrepo con el manejo de su política internacional, pero también es cierto que heredó una deuda externa de los gobiernos colorados cuya dimensión pone la carne de gallina al más pintado. Deuda que circunstancialmente solucionó el amigo de don Jorge Batlle Mr. Bush. Pero que a su vez le sirve a la USA y es hasta explicable, nos tengan testicularmente agarrados Dios sabe por cuánto tiempo.

Si el Mercosur sirviera, macanudo. Pero al día de hoy, todos estamos convencidos que no sirve pa’ un carajo. Añádase, que los yanquis son los compradores masivos de nuestra producción. Y en el Mercosur, nuestros hermanitos amados no nos compran ni una bicicleta los argentinos ni un paquetito de arroz de medio kilo los brasileños. Podrá ser una incoherencia ideológica, no cabe duda, pero terminó Tabaré firmando en Mar del Plata, debajo de las narices de Kirchner y Lula con los yanquis. Por supuesto que pueden y hay otros recursos como por ejemplo irse del Mercosur. El pobrecito tiene una leucemia aguda y galopante atroz.

Para los países débiles, se agotó. Tanto que argentinos y brasileños cortaron los suministros. Los piqueteros de los puentes es obvio que tienen el apoyo del gobierno de Buenos Aires. Discrepo con Tabaré en hacer juicios en la Argentina contra de ellos. Un juicio allí puede durar años con todo el daño consiguiente al país y sus inversores. Si fuese en tribunales internacionales puede quizás ser diferente. Pero a eso no se llega, no se animan. En buen romance, se está optando por el auxilio yanqui con todas sus consecuencias. Incluyendo un presunto pase futuro para el club del ALCA muy previsible. Si así fuese, habrá que avisar que borren de las paredes, si es que queda alguna aún, el tradicional lema «yanquis go home» y lo suplan por «God save the king and Good Bye Mr. Bush!». Acorde con las mejores tradiciones sajonas, que no comparto. *

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