Todos acompañaremos a Chaves Sosa
ESTA TARDE estaremos todos en el entierro de Ubagésner Chaves Sosa. El militante obrero comunista torturado hasta la muerte por la dictadura se ha transformado en un símbolo.
En el acto en la Universidad y en la manifestación que desfilará hasta el cementerio del Buceo, estará vivamente presente otro hecho aleccionador. En este episodio, que ha conmovido hasta las entrañas a toda la sociedad, se ha demostrado por parte del gobierno la voluntad ahincada de defender la democracia y los derechos humanos, de terminar con la impunidad, de hacer que resplandezca la verdad para que haya justicia. Sólo la verdad nos hará libres. Hace más de veinte años que la lucha del pueblo tiró abajo a la dictadura y reinstauró la democracia. Pero recién este año, el primero del nuevo gobierno del Frente Amplio, se abrió cauce a una clara voluntad política y a un empeño tenaz por desentrañar los crímenes de la dictadura, la monstruosidad de sus torturas, el ocultamiento y la desaparición de los cadáveres. No lo hizo ninguno de los cuatro gobiernos anteriores. La decisión del gobierno actual fue el disparador y se complementó con las energías latentes en el seno de la sociedad, que tuvo expresiones múltiples en esferas muy dispares. Ante todo entre las luchadoras y los luchadores inclaudicables, de todas las horas, por los derechos humanos («las viejas» como las llama cariñosamente Javier Miranda), hasta llegar a los antropólogos e investigadores de las dos orillas. Esta conjunción de esfuerzos culminó en resultados tangibles, que ya nadie puede discutir. No son meras hipótesis, no son denuncias. Son hechos comprobados. Aquí se encarceló a miles de luchadores por la democracia, se torturó de manera infame y se mató, se secuestró y se robaron niños. Hay que investigar hasta el fondo todos los hechos, empezando por los que están saliendo a luz. Los culpables deberán comparecer ante la justicia. Pasaron más de treinta años de impunidad. Ya es demasiado. Esta situación anómala se tiene que terminar.
Este resultado trascendente se ha reforzado con el hallazgo de los restos de quien fuera en vida una personalidad límpida y figura entrañable como el escribano Fernando Miranda. Aquí también, la dictadura ejerció la barbarie de la tortura hasta el asesinato, doblada por el ocultamiento y la mentira. En ambos casos, sus hijos continúan la lucha por la verdad y la justicia. No nos cabe duda de que otros descubrimientos seguirán, sobre la base del trabajo metódico y sólidamente fundado que se ha emprendido.
A los veteranos la marcha de esta tarde nos hará recordar la manifestación que acompañó los restos de Líber Arce, muerto el 14 de agosto de 1968. Aquel día de mañana temprano yo venía en un ómnibus con el diputado Edison Rijo, colorado por Rocha, y nos bajamos en la Universidad cuando vimos un pizarrón donde habían escrito con tiza: «Murió Líber Arce». Todo el país se sintió conmovido. La manifestación, después del velatorio en el Paraninfo, fue la más grande registrada hasta aquel entonces en Uruguay. Repicaron las campanas de las iglesias, unas monjas se persignaban frente al Hospital Italiano. Las imágenes cruzan como ráfagas. Líber Arce fue el primer mártir estudiantil (que en su caso se unía a la condición de trabajador) y todos los años desde entonces los estudiantes agremiados en la FEUU recuerdan ese día como el de los mártires estudiantiles. También tenía su nombre un sonido simbólico (Líber Arce – liberarse). Pero no fue el único. Después siguieron las muertes de Hugo de los Santos y Susana Pintos, del joven Nieto de UTU. El pachecato y su gobierno oligárquico, el de las medidas de seguridad a permanencia, aparecían al desnudo, con su rostro represivo, mientras iban gestando el clima para el golpe de Estado.
El doctor Juan José Crottogini diría después que el entierro de Líber Arce había sido un plebiscito en el dolor, así como el acto multitudinario del 26 de marzo de 1971 frente a la Intendencia, a un mes y medio de la creación del Frente Amplio, había sido un plebiscito en la alegría.
El entierro de Ubagésner Chaves Sosa y la manifestación de hoy se inscribirán en los marcos de la lucha por proseguir sin desmayo la búsqueda de la verdad y la justicia. Esta tarde nos vemos, como hace 37 años largos. *
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