Venezuela, Irán y nuevas inversiones en Latinoamérica

A lo largo de los milenios, la historia nos enseña que los equilibrios en el mundo son indispensables –y necesarios–. A grandes imperios que siempre hubo, regularmente se anteponían las formaciones equilibrantes correlativas y respectivas. No es por cierto buena cosa como sucede hoy, que haya una sola superpotencia dueña de vida y haciendas a su antojo. La carne es débil y las ambiciones humanas no tienen límites en sus apetitos. Por supuesto, la propaganda o publicidad, elemento por cierto muy importante a esos efectos, disfrazará la intervención cada vez que se le ocurra al imperio de turno para satisfacer y aumentar su poder. La defensa del «bien sobre el mal», el imponer el «tipo» de democracia que les convenga a sus intereses, etcétera, no se diferencian de los mismos fines y consecuencias del «espacio vital» y la «raza superior» de Hitler, la «revolución proletaria» marxista o la «reconstrucción del imperio y cultura romana» del Duce, etcétera.

O sea, es un problema futuro siniestro que se arrastra para los países pequeños y desvalidos como nosotros. Hemos leído en estos días el anuncio que delegaciones iraníes comienzan a hacer pie en América Latina con inversiones múltiples según el interés y potencial de cada nación o área entre las cuales nos contarían en menor proporción naturalmente. La misma se aplicaría en la compra y desarrollo de alguna industria frigorífica. ¡Bienvenidos sean! Irán es una potencia en ciernes. Se puede suponer que la idea o iniciativa de estas inversiones árabes-americanas puedan ser atribuibles a una genialidad de Chávez, que puede y debe estar buscando un polo antiimperial y potenciado contra la amenaza yanqui.

La Condoleezza, Rumsfeld, y los demás boys del sheriff Bush lo reiteran cotidianamente.

Es obvio que Venezuela es la más amenazada por un Imperio que no oculta ni disimula su ambiciosa «petrolera» agresividad contra el «tirano» Chávez, según ellos, electo masivamente en ocho elecciones en menos de tres años. Todas ellas democráticas sin discusión. En buen romance, es una necesidad real como legítima de defensa, la formación de ese otro «bloque» con los países árabes y los nacionalistas con similares temáticas, afinidades y riesgos que corren en el tiempo y que por cierto se abrevian. Incluso nosotros, país chico y débil, que tenemos una riqueza vital presente y futura como es el agua del acuífero Guaraní, también corremos similar riesgo en la arbitrariedad imperial el día que se les ocurra o necesiten agua barata, que ya está escaseando en el mundo, y resuelvan quedarse con toda como en caso del petróleo irakí o el que están «pastoreando» en la propia Venezuela. Viene al caso también, a lo que nunca he logrado que se me explicase, la razón por la cual no se le vende esa agua excepcional que Dios nos regala generosamente, en este caso incluso Irán, que se la pagan a precios leoninos a los franceses, entre otros. Sería por cierto una solución salomónica para nuestras famélicas finanzas. ¡Si podría ser útil un acuerdo con los árabes como está queriendo Chávez! Se anuncia otra visita, ya tuvo algunas en Venezuela, del presidente iraní. Por supuesto que muchas de sus radicales declaraciones, en algún artículo lo he dicho anteriormente, no son compartibles. Macanudo. Tan menos compartibles como son las expresiones y hechos del señor Bush que en honor a la verdad la prensa en general nos obligan a digerir y a terminar apoyando presión mediante de los organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial, etcétera. ¡Y nadie se escandaliza!. Por ende, y siempre en la presunción lógica chavista inteligente y «corajuda» de prevenirse en un futuro block continental con los árabes, potenciados por poderosos socios como es Irán, tan temido por el imperio. Lo del principio. Los equilibrios son necesarios. Chávez ya se lo previno ante las amenazas recibidas. Les cortaría el suministro de petróleo a EEUU siendo como es su principal proveedor. Si lo dice, y no es hombre de «bravatas» es porque ya debe tener la solución para su producción petrolera. Europa, los chinos, etcétera, que son los naturales rivales comerciales de los yanquis. O sea, los equilibrios. Por lo expuesto, vimos y concluimos con satisfecha aprobación la inauguración hace pocos días de la plazoleta en Montevideo (Pocitos) homenajeando al noble y sufrido pueblo palestino. Que sirve y mucho a un futuro acercamiento comercial con los países islámicos, que por otra parte tanto han incidido e integrado a nuestra economía nacional desde los orígenes de nuestra patria misma. Libaneses, iraníes, irakíes, palestinos, etcétera. Hay que estudiar entonces estas sutiles «movidas» de origen bolivariano en busca de otros mercados que solucionen además problemas de seguridad futura de nuestras patrias débiles americanas. *

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