Elaboración democrática de nuevas propuestas

Hay una dimensión del acontecer político a la que no siempre los medios de comunicación le prestan la atención debida. Hablamos del transcurrir sin estridencias de los debates de fondo, los que hacen a las líneas rectoras de la conducta política de los distintos partidos.

En ese acontecer silencioso se están echando los cimientos de futuras acciones, sopesando argumentos y trazando las líneas rectoras de un proyecto y de una estrategia política.

Una de las características de la izquierda y el progresismo uruguayo ha sido, precisamente, el carácter colectivo y prolongado en el tiempo de esta construcción de un pensamiento propio para responder a los desafíos de la realidad uruguaya.

Como no podía ser de otro modo, el advenimiento de la izquierda al gobierno nacional configuró un desafío poderoso y nuevo para la elaboración política. Se saltaba del gobierno departamental de Montevideo a la asunción de responsabilidades en el área nacional, con la incorporación de áreas estatales nuevas para la izquierda y, en la situación uruguaya actual, obligadas a encarar y resolver problemas de gran importancia y compleja resolución, como los de la seguridad pública, las relaciones diplomáticas internacionales, la conducción económica, las políticas de defensa nacional, entre otras.

En ese marco, desde el campo específico del Frente Amplio como partido se han venido analizando las distintas opciones de trabajo para llevar adelante un aporte eficaz y sustantivo a la acción desarrollada desde el gobierno.

Justamente ese es uno de los temas que la fuerza política ha venido examinando en vistas a maximizar las posibilidades de intervención del Frente Amplio en los procesos de elaboración y evaluación de los desafíos nuevos que afloran en el desarrollo de la gestión gubernamental.

La posibilidad de examinar la marcha del gobierno no solo desde el ángulo de la administración y del personal de conducción del Estado sino también desde la visión de los animadores societarios del partido-FA constituye un factor indudablemente positivo no sólo para los ámbitos del Poder Ejecutivo sino también para la labor parlamentaria.

De acuerdo a lo informado en los últimos días, en la reunión del Plenario Nacional del Frente Amplio, prevista para el 25 de los corrientes, se abordará un documento elaborado por una comisión de la Mesa Política destinado a regular las relaciones entre los órganos estatutarios de conducción partidaria con las instancias legislativas y de gobierno.

Se trata, indudablemente, de un avance sustantivo en el desarrollo de la democracia política. La apertura de momentos de intercambio y participación entre los gobernantes y los ciudadanos de a pie que revistan en la fuerza política constituye un avance frente a uno de los problemas claves en las democracias contemporáneas: el aislamiento de las esferas de direccion gubernativa de sus bases electorales, de simpatizantes y de acción política cotidiana a través de la militancia.

El movimiento popular uruguayo, del que el Frente Amplio es la mayor expresión política, tiene una larga experiencia de construcción y reconstrucción a partir del debate y del acuerdo de diferentes visiones doctrinarias. Ese es un factor de enriquecimiento de la democracia que, a menudo, ha sorprendido a los observadores extranjeros y que a la izquierda uruguaya le ha permitido sortear escollos una y otra vez. *

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