Estoy viviendo el cambio
A través de toda una vida de más de siete décadas, he podido comprobar en estos días, la forma diferente en que están actuando las personas que desempeñan los cargos de gobierno.
Escucho muchas quejas referidas a cierta inercia en el transcurso del año 2005, ya que la mayoría de los uruguayos nos mantenemos en una situacion bastante preocupante, porque no se vislumbran los caminos que están recorriendo las nuevas autoridades.
El acuerdo de numerosos Consejos de Salarios, el nacimiento de varias gremiales de trabajadores y un intenso intercambio de opiniones entre las partes interesadas en el mejor desarrollo laboral del país, prueban un estilo totalmente diferente a lo que antes se hacía.
En cada área ministerial, departamental, de servicios, de control y, sobre todo, en la de los derechos humanos, se conocieron actitudes que prueban un espíritu nuevo en relación a lo hecho hasta el momento.
Se van conociendo situaciones evidentemente irregulares, en cantidad de oficinas públicas, ya que se establecen investigaciones por todos lados. Las críticas las podrán hacer los interesados, pero habría que saber si ese comentario se hace para que no se haga nada, y así evitar cualquier complicación.
En concreto, lo que quiero es destacar un hecho ocurrido en estos días y que merece ser divulgado.
El Ministerio de Salud Pública adoptó una resolución para proteger a los uruguayos que padecen de diabetes. Sabemos que somos muchos y que cada día vamos siendo más.
Para contrarrestar esta difícil enfermedad, decidieron otorgar gratuitamente la medicación necesaria, para así proteger a numerosas personas que no tienen acceso a sus remedios, debido a una situación económica muy complicada. Este hecho es algo inédito en la historia del Uruguay, y hay que destacarlo como una medida solidaria efectuada por el actual equipo gobernante.
Todos los diabéticos estamos agradecidos y por lo tanto podemos comprobar que puede haber otra manera de gobernar. Que no todos son iguales y que el cambio se está produciendo.
Los adultos debemos salir del pozo en que estamos sumergidos, y es con estas resoluciones que se comprueban las ayudas bien intencionadas. Sabemos que también el Ministerio de Salud Pública firmó un convenio con Ancap para lograr el control de la flota de sus vehículos. No se pueden hacer maniobras ilícitas con los dineros del pueblo.
Las autoridades públicas asumen la responsabilidad de administrar con eficacia, pero también con honestidad, cada una de sus funciones. Por algo fueron elegidos y tienen la honrosa oportunidad de demostrarlo. Actuar como corresponde y además demostrar su capacidad y de esa manera, mejorar la realidad que otorgue una vida feliz y tranquila para los compatriotas.
El cambio se está produciendo y hay que saberlo reconocer.
Este 2006 es el año clave para efectivizar las intenciones prometidas. Esperemos con confianza. *
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