Siguen las ambigüedades
«Abogados de Hussein suspenden contacto con el Tribunal que lo juzga por ‘ilegal’ e ‘ilegítimo'», pudo leerse en un cable de agencias internacionales publicado el pasado 7 de febrero.
Confieso que ignoraba que existiera un delito conocido como «ilegal» o «ilegítimo», por más que todos los delitos son conductas que se apartan de la ley, y suponía que al ex dictador iraquí podrían tipificarle delitos más graves que esa vaga e imprecisa ilegalidad o ilegitimidad.
¿Qué otra cosa concluir de la lectura de semejante enunciado? De acuerdo con la lógica del lenguaje, tal como ha sido construido, el enunciado significa que los abogados de Hussein suspenden contacto con el Tribunal y nos recuerda, de paso, de qué delitos se acusa a Saddam: la corte lo juzga por ilegal e ilegítimo.
Oviamente, lo que se quiso expresar es que los abogados de Hussein consideran ilegal e ilegítimo al Tribunal que lo juzga y que han suspendido los contactos con dicho tribunal.
¿Cómo redactar la noticia para eliminar la ambigüedad? Sugiero el siguiente texto:
«Abogados de Hussein acusan de ‘ilegal’ e ‘ilegítimo’ al Tribunal que lo juzga y suspenden contactos».
No es la primera vez que ocurre este tipo de confusiones. Hace algún tiempo, me ocupé del tema y escribí lo siguiente a propósito de esta información: «Aguardan en Uruguay polémica y eficaz droga para combatir la diabetes aprobada por los Estados Unidos».
Dije entonces:
«Desde la caída del socialismo real, la supremacía de EEUU se ha convertido en hegemonía absoluta, al punto que ahora se cree con derecho de ejercer su dominio sobre cosas que, como las enfermedades, se suponía ajenas e independientes de los caprichos del imperio capitalista.
Se me ocurre esta reflexión pues, aunque la información no lo consigna, creo que la única conclusión posible es que la droga en cuestión no es eficaz para otros tipos de diabetes que no cuentan con la aprobación de EEUU.
Como en muchos otros casos de los que me he ocupado, aquí bastaba con una mínima coma para salvar la confusión: «Aguardan en Uruguay polémica y eficaz droga para combatir la diabetes, aprobada por los Estados Unidos». O, mejor aun: «Aguardan en Uruguay polémica y eficaz droga, aprobada por los Estados Unidos, para combatir la diabetes», insertando entre comas la información de que la droga había sido aprobada por la autoridad sanitaria estadounidense.
Del mismo modo, podría causar algún sobresalto y perplejidad leer una información concebida en estos términos: «Aguardan en Uruguay polémica y eficaz droga para combatir el cáncer de pulmón, responsable de la muerte de equis personas al año». Puede interpretarse tanto que el responsable de la muerte de equis personas por año es la enfermedad como que lo es el medicamento.
–Yo, Mendieta, para no caer en ambigüedades, le digo clarito: Mande servir la otra y no ahondemos en sutilezas lingüísticas.
–¡Qué lo parió! *
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