Montevideo turístico

En los últimos días y en horas poco habituales, se reanudó el desfile de Llamadas, luego de la suspensión de que fuera objeto el viernes 3 de febrero.

Este hecho abrió una polémica a través de los medios de prensa, por los sucesos de violencia, que se repiten y que son parte lamentable de nuestra realidad.

Un larguísimo desfile, que termina agotando a las comparsas que esperan demasiadas horas, y un público que termina perdiendo su atención, es la opinión compartida de periodistas y crítica en general.

El maravilloso producto turístico, que es, el desfile de comparsas, atrajo este año, más visitantes de todas partes del mundo.

Esta poderosa razón,   si es que queremos avanzar firmemente en la conquista de visitantes que gasten, conozcan e inviertan-, es motivo suficiente para atender y mejorar el espectáculo.

Las llamadas tienen la «grifa» Uruguay, y fueron posibles como manifestación cultural de la minoría negra, porque en este lado del Río de la Plata no se prohibió el parche. Los negros esclavos, de Angola y Mozambique, a quienes el idioma español comunicó, se distinguían por el toque diferente de sus tambores y se fueron afincando en la ciudad aportando esa peculiaridad.

Somos modestos observadores, y admiradores del candombe, y pensamos que un jurado más riguroso debería resolver la cantidad de días y el lugar del desfile y primordialmente la calidad del espectáculo que estas comparsas de lubolos nos brindan año a año.

En los últimos cinco, seis, diez años surgieron numerosas comparsas jóvenes desde los barrios que se lanzan al desfile anual. Se toca un candombe más rápido y fuerte y pocos quieren tocar el tambor chico o hacer base con el piano.

Entendemos la fuerte condición de espectáculo visual, pero vemos una exagerada cantidad de bailarinas con plumas multicolores y muchos cambios en los atuendos de los tamborileros, que nos recuerdan un poco más al carnaval brasileño, o a un desfile de llamadas, más mezcladas con el carnaval.

El candombe con «cortes», incorpora, al ritmo africano ancestral, variedades rítmicas que parecen del culto umbanda o del samba, que se alejan de lo tradicional.

Tal vez, Carlos Páez Vilaró, Rada, Lágrima Ríos, algún representante negro de Paraguay, de aquellos negros que acompañaron a Artigas y que practican un candombe primitivo y colonial, pudieran ser jurados que preservaran la identidad de un producto cultural vibrante y sensual.

Convenimos en que todo es materia opinable y que fundamentalmente a los jóvenes (que siempre tienen pocos espacios de inserción) les encanta este asunto de las «variedades», pero deberíamos asegurar límites que no desvirtúen la esencia del legado africano

Un desfile en dos etapas, por sorteo o puntaje, según el saber y entender de los representantes de la cultura negra, puede ser un aliciente. La competencia debe esforzar a los participantes a mejorar el espectáculo.

El respeto a la pureza de las llamadas es el respeto a las tradiciones, al público montevideano y aquellos turistas que encuentran en el sonar de los tambores un espectáculo único en el mundo.

Estos temas montevideanos y fundamentalmente a aquellos ubicados en la franja costero-turistica, deberían incorporar activamente a los actores de las juntas locales de los CCZ 1, 2, 5, 7 y 8.

Una comisión con integración interministerial para la costa, desde el Puente de Carrasco hasta la Ciudad Vieja, o incorporando a los zonales de la costa oeste en una segunda etapa, es tan válida como la comisión de trabajo para Ciudad Vieja.

En Montevideo faltan carritos «Mateos» que paseen a los turistas, por la costa, y su existencia son fuente de trabajo, en opinión de Omar Gandolfo, un ex edil departamental zelmarista que aporta ideas de sus reiterados viajes, y de su amor por la ciudad.

La Escuela Naval de Carrasco debería estar comprendida en la reforma general, que el Estado le impone a la Marina Nacional. Los terrenos de Carrasco por su elevado valor inmobiliario pueden alojar un complejo hotelero, en un proyecto que incluya una planta purificadora del arroyo Carrasco para rehabilitar la playa Miramar hasta el hotel. La construcción de una marina en la zona. San José de Carrasco convertida en zona de servicios de pesca y mar. Viajes turísticos a la Isla de Flores. Un parador de playa diseñado por concurso de la IMM entre los arquitectos recién egresados, son varias de las ideas a estudiar por las juntas y la centralidad comunal.

El proceso de descentralización de la ciudad de Montevideo, nos permite entre muchas otras cosas, la permanente generación de iniciativas y acciones por parte de los vecinos, tan acostumbrados históricamente a que los intermediarios partidarios solucionaran sus cosas.

A las usinas de ideas que se abren paso, debemos incorporar el armado de proyectos que permitan su ejecución y seguimiento.

La incorporación del gobierno a través de sus ministerios de Turismo, Interior, Transporte e Industria junto a los actores municipales de la costa, permiten avanzar a buen paso, en el diseño de acciones que transformen a Montevideo en la capital más turística del Cono Sur. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje