Las razones de Busti

En Búsqueda Nº 1.341 del 2 de febrero, hay siete cartas de lectores sobre las plantas de celulosa. La primera de ellas está firmada por Eduardo Grois, quien recuerda que ya él había leído en el mismo semanario hacía tres meses, que la empresa finlandesa Botnia intentó hacerlo en Entre Ríos, pero que el gobernador Busti exigió una coima para dar su visto bueno.

Botnia no lo aceptó y llegó a un acuerdo con el gobierno de Batlle, sin la exigencia de «incentivos». Y todo esto le llevó a reflexionar si tan absurda belicosidad no sería una represalia contra Botnia por aquella negativa.

Poco después, en un comercio de mi barrio, un vecino que siempre está muy bien informado, dijo que habló con alguien que le aseguró que se le había ofrecido una cantidad a Busti, pero que éste exigió más.

Y ayer estuve en Impasa y una persona de mi confianza me dijo que en un balneario del departamento de Canelones, un entrerriano que había logrado llegar con su auto a pesar de los cortes, a la vez que se quejaba porque el gasoil uruguayo cuesta el doble que el de Argentina, comentó que los finlandeses le ofrecieron a Busti 200 millones de dólares, pero éste exigió 300 millones. Y que suponía que Uruguay se había conformado con los 200 millones.

Desde 1947 en que entramos juntos a la Facultad de Derecho, casi siempre he discrepado con Jorge Batlle, pero en tantos años, nunca oí nada sobre su honradez, de modo que no tengo elementos para cambiar de opinión.

Los incentivos o comisiones son corrientes en Europa o en EEUU y en los presupuestos siempre se incluye una comisión y se justifica diciendo que las obras, las concesiones o las licitaciones significan gastos para los gobiernos. En España, donde estuvimos exiliados veinte años, era normal que las empresas y los bancos pagaran comisiones y las desviaciones existían a lo sumo para pagar gastos electorales de los partidos políticos. Si existían aprovechamientos personales, que siempre son muy difíciles de probar, no era frecuente que se hicieran públicos.

En todo caso, una reacción tan furiosa de Busti, y tan débil de Kirchner, se explica mucho más por razones crematísticas y políticas, que de contaminación ambiental.

De esto último es que hablaremos en la próxima. *

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