Ante las próximas elecciones en Colombia

Colombia no es uno de los países que los uruguayos observemos con atención. Sin embargo, por sus dificultades -violencia, narcotráfico, guerrilla activa- muchas veces se habla de él. Nación de contrastes, también se destaca por su cultura, tiene al Novel García Márquez, el plástico vivo más cotizado, Botero pero por encima de ello un excelente nivel en el conjunto de la sociedad, así como un sistema educativo difundido y exitoso.

Conviven aquí dos situaciones bien disímiles lo que da una originalidad e interés muy especial. Es un país de cuarenta y cuatro millones de habitantes, con quince mil homicidios anuales -cifra que disminuyo en los últimos años de treinta y cinco mil-, cinco mil secuestrados -más de uno diario, antes era de cinco- y que sin embargo exhibe al mismo tiempo la mayor continuidad institucional del continente. Casi cincuenta años.

Esta violenta democracia tiene en los próximos meses elecciones parlamentarias y legislativas.

Por primera vez en mucho tiempo, y casi sin antecedentes históricos, es permitida la reelección presidencial inmediata.
Es tal vez el único país donde no se produjo un giro a la izquierda. Por el contrario, Uribe Velez se ha caracterizado en su gestión por combatir con énfasis a la guerrilla, enfrentar el narcotráfico, iniciar un proceso de paz con los grupos que desde la clandestinidad enfrentaron a los movimientos insurgentes y mantener a Colombia como el país más cercano a Estados Unidos en el continente.

Los resultados de su gestión demuestran logros importantes, tanto en materia de violencia como económicos. También los sociales, aunque ello pueda resultar más discutible. Sin embargo la popularidad que muestra en forma inequívoca en las encuestas están por encima de los mismos. Tiene una popularidad que se sitúa siempre en el entorno del setenta por ciento y, otro hecho curioso, en todos los sectores sociales, niveles de ingreso, educativos y de edad tiene porcentajes similares. Es decir es igualmente popular en los distintos segmentos.

De origen liberal (aquí siempre los partidos tradicionales fueron los conservadores y liberales, aunque estos últimos tuvieron más tiempo el poder) se presento como una figura independiente en las elecciones pasadas y se mantiene en esa postura. En ese sentido representa una opción que recoge la impopularidad que generan los partidos en todos los sitios y en particular en América Latina.

Frente a él no aparecen contendores de peso. El viejo Partido Liberal tendrá junto con las elecciones parlamentarias internas para decidir quien será su candidato. No quedan dudas que Horacio Serpa resultará el elegido.

Se trata de su tercera elección. Con un discurso socialdemócrata anticuado. Es probable que esta colectividad corra la misma suerte que otras de América Latina y que desde más del treinta por ciento de adhesión que obtuvo en los pasados comicios quede en un diez en estos.

La izquierda democrática pasa por uno de sus peores momentos. Dividida en dos precandidatos, el liderazgo de Navarro y los ex combatientes del M19 (grupo guerrillero que volvió a la política democrática hace varios años, en el gobierno de César Gaviria) parece haber llegado a su fin.

El Alcalde de Bogotá, Garzón, de buena gestión, no domina el aparato nacional del grupo y pierde vigencia ante un fogoso parlamentario, Petro, que es el hombre (encabezará la lista al senado) de la militancia pero carece de opinión en sectores independientes. Carlos Gaviria, un veterano abogado de prestigio, pugnara en la contienda interna por la candidatura ante Navarro.

Este país, el tercero en recibir ayuda militar de Estados Unidos (después de Israel y Egipto, por supuesto que no considerando a Iraq y Afganistán), donde convive la estabilidad institucional con una violencia que recién en los últimos años esta pudiendo acotarse, sigue exhibiendo la solidez de su sistema político. Tal vez solo por ella pueda explicarse que permanezca vigente en medio de tanto enfrentamiento.

Sus próximas elecciones, si bien no tendrán para los uruguayos el interés de las brasileñas y las recientes de Bolivia y Chile, son también importantes para el continente. Salvo circunstancias no predecibles, todo parece indicar que Uribe Velez seguirá en el poder.

Le espera tal vez un desafío mayor. Ahora los buenos resultados para combatir la violencia, deberán transformarse en un proceso de paz que establezca las bases para que Colombia, uno de los sitios con mayores potencialidades del continente, se encamine hacia un estado permanente que supere el enfrentamiento. El reto no es fácil. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje