Deporte y negocios
Nunca he escrito sobre temas del basquetbol, aunque es una actividad a la que dediqué muchos años …. en el período anterior a 1973. Actualmente soy simple aficionado y, como tal, hay temas que me interesan y me preocupan.
Las jornadas de la Liga Uruguaya son atrayentes y vitales en Montevideo y el interior, convocando cada día más gente y agitando mucho al sistema mediático (radio, TV y medios escritos).
No necesariamente esto de hoy es basquetbol «uruguayo», porque la diferencia en general la hacen los «refuerzos extranjeros» o «extranjeros nacionalizados» como es el caso de Matienzo. Antes, -sin extranjeros- Uruguay llegó a salir 3ro y 5to. en las Olimpíadas.
El basquetbol de hoy es profesional, en las divisionales en que ello es posible para los clubes. La cosa pasó del viejo régimen amateur, a un sistema de profesionales en «negro» y después a esto de ahora en donde los clubes de primera principalmente- operan profesionalmente.
No hace mucho en el profesionalismo también irrumpió Tenfield y ahí nació la Liga Uruguaya, quedando en segundo plano la Federación Uruguaya de Basquetbol, cuyas competencias de 2da, 3ra, etc. y formativas, incluyendo la Sub23, tienen poca visibilidad y atención en todo. Los clubes de las categorías bajas, -en forma parecida al fútbol- cuando surgen jóvenes con condiciones arreglan préstamos deportivos con los cuadros mayores y logran sanear sus finanzas escuálidas.
Yo miro las cosas de la historia desde mi experiencia en Miramar de basquetbol desde la década de 1950 hasta la década del 70. Con períodos en 2da y 3ra. de Ascenso, con un barrio (Parque Batlle y Rivera) que apoyó para comprar terreno y hacer su cancha (Santiago Gadea), aún en fase de terminación, con giras internacionales a Chile, Brasil, Centroaméria, Ecuador, etc. intervinculando jugadores y técnicos de primer nivel y viviendo intensamente la vida de la Federación y los problemas de las broncas en las canchas. Había deporte, emoción y gente junto al deporte.
Hoy en la Liga Uruguaya hay por un lado gente: 1. Espectadores; 2. Hinchas de los cuadros, según su intensidad de adhesión social; y 3. Deportistas jugadores; y por otro: todo el dinero que intervincula contratos, periodismo, avisos televisivos, de radios, de diarios, de revistas, de marcas deportivas, etc. en lo que hoy domina el «ambiente de negocios» del deporte. Entre estos negocios está el que hacen los «revendedores de entradas» en los locales chicos de varios clubes. En mi caso particular no pude ingresar como espectador al partido Trouville / Aguada y Defensor / Atenas y Defensor / Aguada, en cancha de los primeros en donde no hubo venta a público en general. A mí y a mucha otra gente, nos indignó que boletos de entrada a $ 50.oo, se vendieran por especuladores a $ 200.oo, sin oferta en ventanilla.
No tengo muy claro tampoco, si lo actual ayuda al deporte en visión de niños, adolescentes, jóvenes y clubes del país. Pienso que el incentivo metálico del profesionalismo, debe llegar a un porcentaje muy menor de los que practican el deporte y también que los notoriamente mejor rentados deben ser los refuerzos del exterior. Pienso que en los negocios de la FUBB con Tenfield u otros, por ejemplo, tendría que quedar un margen mucho mayor para los clubes. Solo me limito a esta reflexión.
Finalmente, como gente son también los deportistas pienso que el régimen «negocio / espectáculo» de la Liga de basquetbol, se está transformando en algo inhumano para los jugadores. Diciembre, enero, febrero, los play off en la intensidad calendario de los partidos y los compromisos internacionales, puede liquidar muchos físicos…. y eso no debe ser sano. *
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