Más clases, pero no tantas

El Codicen se propuso extender la cantidad de días de clase al año, también revisar la extensión de las mismas, que según las circunstancias van desde 40 a 60 minutos.

Esta iniciativa recoge una vieja aspiración de los investigadores y analistas del sistema educativo uruguayo y de la pedagogía comparada a nivel internacional.

La meta tradicional era cumplir 180 días de clase en primaria, liceo y técnica. De hecho raras veces se cumplió en los últimos 50 años en nuestro país. Esta situación compromete claramente los objetivos didácticos propuestos para alcanzar en el año lectivo.

La avalancha de pobreza que sufrió la población uruguaya en los últimos 15 años exigen al sistema educativo un estado de alerta, vigilancia, eficacia y eficiencia en sus cometidos excepcionales. Todos estamos de acuerdo en que debe mejorarse la calidad, cantidad y extensión del sistema educativo.

En «Brechas del aprendizaje», del CIPES (Trilce 2005) se destaca que «la falta de tiempo» es un elemento esgrimido con frecuencia por los maestros para justificar o explicar el «fracaso escolar» de los alumnos. Pues bien si la escuela, el sistema educativo no le dan al niño «ese tiempo» de más que necesita, ¿quién podrá dárselo? Para los pobres, para las grandes mayorías de los niños uruguayos, sencillamente nadie.

La pregunta que sigue tiene una respuesta obvia. ¿Qué hacer? Extender la propuesta del calendario de clases.

En esta ruta está el Codicen, ésta es la buena noticia; la mala, es que esta hermosa propuesta queda diferida un año más. Remarco el «más» pues será el segundo año (después de muchos) que le negamos a cientos de miles de niños uruguayos la medicina que todos convenimos necesita. Decir los niños uruguayos es lo más sensible de la nación y aquello que nos afecta a todos, en definitiva, en una u otra medida, en uno u otro coletazo.

El Codicen se propone seguir estudiando las medidas de los cambios de fondo para el próximo año. Para eso se nombra una comisión. Cuando en este país algo se considera importante y no hay capacidad de ejecución se opta, invariablemente, por pasarlo a una comisión para que lo estudie. Lo que estamos trasladando para el futuro es lo que debimos hacer ayer.

Se plantean problemas de «dificultades de convergencia» que se dan entre planes y programas. Asunto importante pero solucionable encarado con decisión.

Luego se plantean dos argumentos que merecen ser atendidos, pues ya en la historia reciente del país se plantearon y replantearon pareciendo que no hay nada nuevo por descubrir. Se necesita la firmeza para hacer los cambios.

Hay dos núcleos de problemas: la negociación con los sindicatos y el diálogo con el Ministerio de Turismo.

En el primero, negociación con los sindicatos, indudablemente el tiempo es un elemento importante para la negociación. Sin embargo tenemos que pensar que mientras nos tomamos «ese tiempo», éste es el que le quitamos a los niños y jóvenes del país de darles lo que se merecen y sólo el sistema educativo puede darles.

En cuanto al diálogo con el Ministerio de Turismo es bueno recordar que este asunto ya fue tratado en reiteradas oportunidades y se constató que a partir de la primera semana de marzo la incidencia en el presentismo escolar, liceal y técnico es mínima o insignificante por motivo de turismo «interno» y que ese mínimo porcentaje, no afecta a los niños y jóvenes del nivel económico más postergado. Es loable la coordinación entre los distintos entes del Estado pero recordamos que estamos en un momento de urgencia y alarma en el sistema educativo, y obviamente la Anep tiene los recursos y potestades para implementar sus propios proyectos.

En fin, quiero destacar el mérito de esta iniciativa del Codicen, aunque reconociendo su modesta innovación. No disimulamos nuestra ilusión de que hubiera mayor fuerza en la línea de los cambios educativos. Es de destacar que hubo otro como el que corresponde a la preocupación del Consejo de Primaria de responder con urgencia a las ausencias de docentes.

Nuestra pretensión es invitar a reflexionar qué sucedió en este año que no su pudieran abordar más soluciones; distinguiendo los temas administrativos y de rutina de los pedagógicos y prestación del servicio educativo, que no pueden esperar.

Está claro que la educación de nuestros niños y jóvenes no admite la menor demora. Hay, evidentemente, temas más complejos que requieren otros tiempos, pero los asuntos de liderazgo pedagógico y clima institucional son para ya y ahora. *

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