Firmeza y capacidad de negociación

La irracionalidad de las movilizaciones impulsadas por el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, y concretadas por presuntos militantes ecologistas de esa provincia argentina, siguen asombrando. ¿Es posible que los once camiones que transportan vigas para uno de los emprendimientos sigan detenidos en la frontera, siendo considerados por los ululantes manifestantes como una suerte de botín de guerra?

Los hechos han traspasado toda lo razonable, porque nada se resuelve con esa medida intempestiva, esencialmente absurda, porque paralizando a los once camiones solo se perjudica por un tiempo el trámite de las obras pero, de ninguna manera, se las paraliza de manera definitiva.

Hay otras maneras de que lleguen a Fray Bentos esos elementos y es evidente que las empresas buscarán sortear los impedimentos impulsados por la prédica de un irracional gobernador, obnubilado por un protagonismo fuera de lugar.

Sin embargo, más allá de que el problema práctico tenga una solución puntual, la situación de fondo   más allá de los aparentes nuevos vientos que soplan en el gobierno argentino   se mantiene incambiada y, quizás, si se plantea a nivel del Tribunal de la Haya una medida cautelar por parte de la parte litigante, el tema siga en un creciente enrarecimiento y los caminos del entendimiento se mantengan bloqueados.

Como ha señalado reiteradamente el canciller Gargano, es decisión de nuestro gobierno es mantener sin modificaciones los proyectos y levantar las dos plantas, sin cambios, en los lugares señalados, no aceptando las modificaciones que se encuentran implícitas en las presiones argentinas. Por supuesto que esa decisión es adecuada, pero no implica que nuestro gobierno no esté dispuesto a acordar con Argentina el trabajo conjunto para monitorear a las plantas y evitar, de todas las maneras, cualquier posibilidad de contaminación o agresión al medio ambiente.

Existe una decisión soberana en la que Uruguay tiene derecho, pero también está dispuesto a acordar con los argentinos todo tipo de acciones para evitar cualquier atisbo de que las plantas, que elaborarán pasta de celulosa, puedan contaminar al medio ambiente. Es una posición adecuada y justa, la de un gobierno serio y responsable, que analiza los pro y los contra de una situación y que, además, no se ha dejado correr «con el poncho», como ha intentado el gobernador Busti, cuya continua y desmedida «manija» provocó una sorprendente situación social.

Por supuesto que ahora es la Justicia argentina la que resolverá sobre la situación en la frontera, determinará si se dejan pasar a los camiones con implementos para los emprendimientos papeleros. Sin embargo, sobre esa decisión, está la actitud del gobierno argentino que podría   de resolverlo así   poner punto final a tanta irracionalidad.

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