ParecerÃa que el clima de confrontación que se habÃa producido en Entre RÃos, del que fueron vÃctimas quienes transitaban hacia nuestro paÃs por las rutas de esa provincia litoraleña, ha comenzado a aplacarse. Es que los lÃmites se traspasaron largamente y nuestro paÃs debió sufrir agresiones de distinta Ãndole, muchas de ellas, sin duda, que son graves porque afectaron al turismo sin advertir los autores de cortes de rutas que estaban, también, perjudicando el comercio entre los dos paÃses que tiene un intercambio que es favorable abiertamente a la Argentina.
El presidente Néstor Kirchner, al parecer, “mandó a parar”, como inmortalizó Carlos Puebla, desautorizando al gobernador de Entre RÃos, Jorge Busti, verdadero motor de la campaña a la que en los últimos dÃas se sumó la ONG internacional Greenpease que, insólitamente, también comenzó a “militar” profesionalmente en contra de la construcción de dos plantas elaboradoras de pasta de papel, que se están levantando con la más moderna tecnologÃa para evitar cualquier posibilidad de contaminación.
De nada valieron las argumentaciones manejadas, los informes técnicos, los “dossier” presentados por organismos como el Banco Mundial, etc. Nada servÃa en la “locura” militante de estos “ecologistas” que afirmaban que lluvias tóxicas se presipitarÃan, incluso, sobre Buenos Aires y el propio RÃo de la Plata se convertirÃa en un páramo en que imperarÃa solo la muerte.
La movilización permanente, los cortes de rutas, el cierre de los puentes, azuzados por Busti y permitidos  de alguna manera  por las autoridades argentinas, fueron cambiando, hicieron derivar lo que era un movimiento militantista a una expresión nacionalista, chouvinista, xenófoba, en que se comenzó a denigrar a los uruguayos, en un corrimiento paulatino hacia la derecha que hacÃa presagiar un empeoramiento de la situación.
Ahora, al parecer, Kirchner cambió su visión. Quiere poner coto a una situación que va por mal camino, que de continuar con la misma dinámica terminarÃa  sin duda  en un deterioro de relaciones fraternales entre dos pueblos que durante años fueron las mejores.
Por supuesto que es necesario que las plantas que se levantan en Fray Bentos sean limpias y no contaminen  tal como lo aseguran el gobierno y los técnicos uruguayos – porque que ocurriese otra cosa serÃa, además de un papelón de campanillas, un hecho inaceptable.
Por eso confiamos en que haya primado la inteligencia sobre la intolerancia, que se manejen acuerdos estableciendo comisiones de vigilancia para evitar transgresiones por parte de las empresas, pero que de inmediato se ponga fin a los cortes de ruta, a la detención de camiones, lo que en nada contribuye a las buenas relaciones bilaterales.
Esperemos que lo que ahora es una información periodÃstica, se convierta en las próximas horas en una acción concreta que determine un cambio en la frontera. De ocurrir eso, de que unos y otros podamos trabajar en paz, de que de ahora en adelante reine la comprensión y el tema de las papeleras se maneje a nivel de las comisiones técnicas, reingresaremos en el marco de una relación cuerda, la que nunca se debió haber perdido.
Pero digámoslo con todas las letras. Un proceso de tirantez, que determinó un preocupante proceso de derechización de una militancia ululante y atolondrada, del que tiene la mayor responsabilidad el gobernador de Entre Rìos, Jorge Busti.
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