Sobre el Republicano del mes de diciembre
Seguramente por el beneficio de borrar y empezar de nuevo, escribo mejor de lo que hablo.
Cierto es aquello de que somos esclavos de lo que decimos, aunque no sé si tan dueños de lo que callamos porque a algunos nos hace cosquillas. Quien tiene vocación de expresarse por medio de la palabra si no dice lo que siente, el proceso sigue y entonces implosiona. En cambio cuando vierte, eso es comunicarse. Seguro habrá personas esperando ese pensamiento para decir «menos mal que alguien lo dijo».
También creo que hay gente a la que se odia o se ama ineclécticamente. La fuerza de su gesta no da lugar a grises y eso suele suceder con los auténticos. Concretamente me refiero al episodio que tuve la honra y alegría de presenciar, en el que Hebe madre y Hebe hija, la doctora Martínez Burlé y su progenitora, recibieron de manos del doctor Federico Fasano Mertens –connotado hombre del periodismo nacional, director del Multimedio Plural– el premio Republicano del mes de diciembre, mérito al coraje cívico otorgado por el diario LA REPUBLICA.
Conciso al exponer las razones de la entrega dijo el homenajeante: «Por haber tenido la valentía no sólo cívica sino moral» de retirar del otrora sindicato de canillitas el busto de Adrián Troitiño, figura señera y fundador del gremio de vendedores de diarios, bisabuelo y abuelo de las premiadas, por considerar ellas indigno de sus ideales el proceder de los actuales conductores de dicho organismo liderado por Eddie Espert, al negarse a repartir arbitrariamente y desde hace un mes este vehículo de prensa que usted ahora lee.
Me declaro fan de Hebe, la diosa griega y de Federico el Grande, aunque me digan cholula. Después de todo, nos meten ídolos extranjeros por la nariz todos los días en los medios. ¿Por qué no admirar lo que tenemos ¡qué tanto!? Ella: solo opaca su brillante desempeño profesional en pro de los DDHH con un generoso y optimista espíritu que brinda sin medida. El: ¡qué decir del mariscal de la palabra escrita! ¡Qué opinar de quien todo lo dice!
Tal vez por la impresión que me causó estar presente en ese acto –tal vez porque tengo boca– en un momento del diálogo ya informal me salió un «y se juntó el hambre con las ganas de comer». Siguiendo la broma preguntaron cuál de los dos era una u otra cosa.
Les respondo aquí porque ni yo me entendí en ese momento: el sentimiento que expresé espontáneamente sin meditar, más que por sus personas, fue por lo que cada uno de ellos representa hoy para la ciudadanía, presa de la prepotencia y el abuso de unos pocos contra la libertad y el derecho de todos a estar informados. El hambre, es la gente ahogada por la injusticia de aguantar el régimen espertiano de distribución mafiosa de diarios y las ganas de comer, son quienes pueden enfrentarle porque tienen el coraje cívico de hacerlo. La sociedad es rehén del querer o no querer de un individuo que gobierna un «sindidesacato» aceptado como «normal», hasta que LA REPUBLICA se decidió a denunciarlo.
Habrá un antes y un después de Fasano en la distribución de diarios en el Uruguay.
Siguiendo con la más intelecta de las filosofías que es la sabiduría popular –y porque no puedo conmigo– me pregunto jurando que toda coincidencia es mera casualidad: si es verdad que a cada chancho le llega su San Martín, ¿será que a Espert le llegó al fin su Fasano? *
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