Vigencia de la prensa escrita

En todo el mundo la prensa escrita vive una situación de estresante reestructura en busca de su lugar en la era digital.

Diarios llamados «de calidad» y los llamados marketineros o «descafeinados» en su mayoría de circulación nacional, son los que sufren mas estos cambios porque se ven sometidos a una serie nuevas competencias que se han sumado a las tradicionales, como la aparición de los tabloides de investigación, el auge de la prensa local, ediciones digitales, la aparición de periódicos gratuitos, y otros propios de la era digital como los blogs y los foros, los mensajes, la información SMS, los ipod de la telefonía celular.

Los diarios para sobrevivir, tienen que reconvertirse: rebajar sus presupuestos, su plantilla de personal, bajar salarias, reducir páginas, cambiar de tamaño para ahorrar papel, y sobre todo a aprender a desarrollar sus actividades en un nivel de competitividad que nunca antes habían vivido.

¿Qué ha pasado con la lectura de diarios? Lo primero que sorprende al igual que con los libros, es que en el mundo cada vez circulan más ejemplares de prensa escrita. Lo cual parecería contradictorio con los padeceres presupuestales y abultados déficit de la misma.

 

Miremos entonces con más atención el acontecer del mercado

Los periódicos gratuitos, fenómeno que apareció inicialmente en Escandinavia con Metro, hoy extendido a todo el mundo desarrollado, en especial en Europa donde circulan millones de ejemplares con diversos títulos e idiomas, en forma diaria, semanal y o quincenal, distribuidos por los canales más insólitos, farmacias, estaciones de servicio, metro, trenes, autobuses, transporte aéreo, grandes superficies etc. Aquí cerca, cruzando el charco el grupo Clarín para competir con proyectos locales y para cerrar el paso a los escandinavos compró la Razón y la trasformó en un diario de circulación gratuita.

La prensa local y o regional, no es fenómeno nuevo sino tan viejo como la prensa misma, para no desaparecer absorbidos por los grandes diarios nacionales, se han especializado, y ahora son diarios con información casi exclusiva de las comunidades en las cuales están establecidos. Ningún diario de circulación nacional puede competir con la cantidad ni la calidad de la información de la ciudad o región en donde circulan. Se nutren económicamente de la propia comunidad.

Su desarrollo ha obligando a los diarios de circulación nacional a realizar ediciones locales con primeras páginas distintas y con secciones de abundante información dirigidas a las localidades donde circulan.

 

Internet

Nadie puede tener dudas, estamos en la era digital, y las ediciones digitales cumplen al instante la necesidad de información que el ciudadano tiene.

A la interactividad, ahora se suma el fenómeno de los blogs o bitácoras personales.

Ahí el ciudadano común, puede realizar si quiere, un periodismo de la gente, y someter a la inmensidad de la humanidad conectada, sus opiniones y dar testimonios privilegiados de la información que se genera en su presencia como sucedió en las situaciones límite de los atentados de Madrid y Londres, por suerte para los diarios, todavía incapaces de acceder a formas de comunicación masiva.

Las actuales rebeliones de los jóvenes en los suburbios de las ciudades en Francia, fueron orquestadas y coordinadas por medio de los blogs; tardando la policía francesa más de 10 días para darse cuenta de que esa era su fuerza organizativa, a tal punto que la prensa la ha bautizado como la «reblogución»

La debilidad de los blogs surge de su fuerza, la facilidad que tienen para aparecer y editarse también es su debilidad ¿hasta qué punto esa información casi anónima es fiable, o es una campaña de desinformación, incluso una forma ególatra de vanagloria de sus autores?

Está claro que de la misma manera que no se puede sustituir al médico para tratar la enfermedad, no se puede sustituir al profesional periodista para analizar el contexto de la información en forma fiable.

 

Los periódicos digitales

Grandes medianos y pequeños periódicos en soporte papel quieren poseer sus correspondientes ediciones digitales, lo que los transforma en principales competidores de si mismos,

Más todavía: la mayoría de los portales ha incluido en sus ofertas contenidos periodísticos para atraer a los ciber navegantes.

Los futurólogos tienden a predecir un sostenido crecimiento de este tipo de ediciones sobre todo ante el aumento permanente de los costos del soporte papel, de la tecnología para imprimirlos y de los costos siempre altos de distribución para llegar al consumidor. A vía de ejemplo, la reducción de formato que emprenderá a partir de enero próximo el Wall Street Journal -periódico sábana por excelencia- que pasará a tener 30 cm de base en vez de 37,5 de hoy, le significará un ahorro de 18 millones de dólares anuales en papel. La paradoja es que para poder lograr este ahorro tiene que invertir 43 millones de dólares en modificaciones y cambios de maquinaria.

Al final de cuentas el producto periódico no depende estrictamente del soporte papel. Actualmente la preproducción y la producción de un diario se hace en forma digital, y es el contenido no el soporte que hace al medio, entonces ¿qué puede impedir que el mismo circule en un soporte sobre pantalla de plasma que seguramente será para ese tiempo flexible? De hecho todas las versiones digitales de los diarios actuales se adaptan a las modas de consumidores de Internet lo que implicaría para un cambio de soporte, muy pocos traumas en las estructuras de las empresas.

 

Los nuevos consumidores de periódicos son hijos de la Internet. Ven menos televisión, han pasado muchas horas frente a la pantalla del computador no solo para jugar sino para leer lo que es muy importante y positivo para los periódicos. Han adquirido el hábito de la lectura en la pantalla.

Kjell Amot, director general del grupo Schistell propietario de periódicos gratuitos y de diarios pagos, en recientes declaraciones afirma que los nuevos lectores jóvenes provienen de la Internet y de los periódicos gratuitos; se incorporan como lectores de diarios pagos a medida que estabilizan sus ingresos. En Internet han desarrollado su hábito de la lectura, buscando en los diarios pagos además de la agilidad, la rapidez, la visualidad que obtenían en la Red, fiabilidad y opinión comprometida sobre la realidad. Todo por supuesto en un tamaño similar a una pantalla de ordenador

 

El diario actual

Según el estudio de Schistell, debe combinar agilidad, con diseño agradable, elementos fotográficos abundantes, más color, mucha información tratada en forma breve y concisa (la máxima periodística clásica «cuando lo bueno es breve, dos veces bueno», parece volver a la superficie), estar comprometido con su tiempo y particularmente con su entorno (ver ediciones locales), sin ser fundamentalista estar dispuestos a ser contestatarios con el poder económico y político, abierto a los cambios, plural, con secciones claramente identificadas y divisibles (sólo se comprará un diario para toda la familia que debe poder fraccionarse sin problemas), todo ello dentro de un formato pequeño no mayor a una doble hoja A cuatro.

La reducción de tamaño obedece, como ya hemos señalado, a dos factores, el ahorro de papel y al formato de una pantalla de ordenador que define el formato del diseño del diario actual.

Esta tendencia es tan marcada en Europa que The Independient, periódico que en 2004 pasaba a tamaño tabloide y ganaba 50 mil compradores, se pasará a un formato todavía más chico, el de revista diaria al estilo de ABC o Libe
ración, antes de fin de año.

El comprador actual no es permanente, salvo en el caso de los suscriptores, y definirá su compra por el atractivo de los temas principales planteados en la portada por el tratamiento de temas específicos de su interés, y por el ajuste o no de contenidos, diseños y secciones a sus hábitos de lectura.

Los concursos y premios no parecen ser factores decisorios para fidelizar del lector, salvo que aparezcan como parte del propio diario. *

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