HAT: el adiós a un maestro
Para quienes valoramos al cine como la expresión artística que mejor logra demostrar nuestros sentimientos, nos afectó tremendamente el fallecimiento de Homero Alsina Thevenet.
En estos días hemos conocido comentarios de varios de sus colegas y amigos, pero, aquellos que hemos sido meros espectadores del cine, y sin haberlo conocido personalmente, igual lo sentimos profundamente.
Durante varias décadas era nuestro guía y conductor, porque tuvo la virtud de expresar con sutileza y enjundia, los valores de aquellos eminentes realizadores con que contábamos en aquella época de los 50, 60, 70 y hasta 80, como lo fueron Chaplin, Welles, Wyler, De Sica, Fellini, Visconti, Rosellini, Kurosawa y hasta el supremo Igmar Bergman.
Demostró una inigualable aptitud como crítico del séptimo arte, y sus lectores recibían las bondades de sus meticulosas narraciones, hasta el punto que en todo el mundo se conocía su pericia, ya que a través de numerosos libros y publicaciones, supo trazar su pensamiento.
Fue director de una joya publicada por Cine Universitario durante los años 1952, 1953, 1954, hasta marzo de 1955, la revista «FILM» que alcanzó sólo 22 números, acompañado en la dirección por Jaime Francisco Botet y que contó en la Dirección Gráfica con el arquitecto Walter Choppe Píriz y con un Consejo de Redacción que integraban Juan A. Arteaga, Gastón Blanco Porgivobe, Walther Dassori Barthet, Antonio Larreta, Julio L. Moreno, E. Rodríguez Monegal, Hugo Rocha y Giselda Zani, con quienes concretó la difusión escrita de las insuperables características de los mejores directores de cine de todas las épocas, y que, luego de 50 años, permanecen en la memoria, como los realizadores más inteligentes que ha tenido el cine.
Para resaltar todos esos valores, Homero supo demostrar su enorme cariño por el arte cinematográfico, y nosotros, como espectadores, no podremos olvidar toda su enseñanza.
Su actividad periodística también se difundió en Argentina y España, donde estuvo radicado por muchos años, para luego desde 1989 asumir la responsabilidad de Editor del suplemento El País Cultural, por lo que se caracterizó como un apasionado periodista debido a su rigor crítico.
Nadie podrá igualarlo; su pérdida es insustituible.
Es por eso que, con mucho respeto, hay que sacarse el sombrero (H.A.T.) ante su alejamiento físico.
Nuestro permanente recuerdo por Homero Alsina Thevenet. *
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