La senda está trazada: a recorrerla
«El cambio está ahí. Solo basta poner el oído en la tierra y escuchar con atención. Su canto de esperanza ya se está haciendo sentir, pero no se transformará en una maravillosa música sin tu participación».
Esto lo escuché de boca de un vecino de Maldonado y lo escribí en una tarjeta de fin de año, porque me pareció lo más ajustado para definir el momento que está viviendo nuestra sociedad, desde que Tabaré Vázquez es el Presidente de la República.
Me pareció que en esas palabras está la idea de que se están realizando transformaciones importantes, pero que muchas veces por el ruido de la oposición y algunas veces por compañeros que no pulsan correctamente la marcha de los tiempos, se impide escuchar el canto de la esperanza. Por eso hay que poner atención, concentrar el oído en los hechos y no dejarse arrastrar por el barullo.
Pensemos ocho meses atrás, cuando la hora de la transición. A nivel nacional dijeron que la fuga de capitales iba a ser incontenible. No se fue del país un solo peso. Con la nueva de ley de cárceles, que permite la libertad anticipada de algunos presos, se instaló el miedo, diciendo que las abuelas iban a ser asaltadas por los liberados. Solo el 1% volvió a delinquir. Ni hablemos de las fuerzas armadas y la investigación sobre los derechos humanos: algunos soñaron con militares conspirando desde los cuarteles. Nada de eso pasó, al contrario los mandos militares está colaborando en la búsqueda de la verdad. Hoy hay civiles y militares que están buscando restos óseos dentro de los cuarteles y los restos están comenzando a aparecer. El complejo y doloroso tema de los deudores se va resolviendo, con la negociación caso a caso. Muchos apostaron a que a Uruguay lo iban a poner de rodillas con el tema de las plantas de celulosa, pero este gobierno no dio un solo paso atrás y sigue trabajando a favor de las inversiones. En Mar del Plata, cuando Tabaré Vázquez era el presidente del Mercosur, se le dijo que NO al ALCA, porque la prioridad es que los países del primer mundo dejen de subsidiar los productos agrícolas. Esa actitud de principios que vino a reforzar la reanudación de relaciones con Cuba que se había asumido el 1º de marzo, no llevó al gobierno a una actitud ciega y fundamentalista sobre cómo relacionarse con Estados Unidos. Por eso se aprobó el tratado de inversiones con ese país, después de haber logrado algunos cambios importantes en el texto acordado, gracias a los buenos oficios diplomáticos del compañero presidente. Se aprobó un Presupuesto nacional austero, pero volcado a favorecer a la enseñanza, la salud y las inversiones. El Plan de Emergencia, bombardeado desde el primer día por la derecha y unos pocos ultrarradicales, sigue adelante y ya contempla a 60 mil hogares. El trabajo formal creció un 13%, lo que muestra un crecimiento ordenado de la economía y que reduce, en parte, la libre explotación de los más débiles. Y así podríamos seguir rubro por rubro. Por eso hay que poner el oído en la tierra y escuchar con atención.
En Maldonado, bajo la conducción del intendente Oscar de Los Santos, los éxitos son de similar tenor. El Partido Nacional departamental apostó todos los boletos, algo que saben hacer, a que un obrero de la construcción se iba a perder en la maraña administrativa de la intendencia y entre las luces del balneario más hermoso del mundo. No solo no se mareó, sino que con austeridad y luego de soportar un fuerte tornado que puso en peligro al futuro turístico de la zona, supo salir adelante, aunque algunos de sus ediles no han logrado sintonizar con la gestión de un hombre valiente. También puso la casa en orden, terminó con la joda administrativa y democratizó el poder al instalar las Juntas Locales.
Los que creyeron que los empresarios se iban a pasar del lado de la oposición, se equivocaron. Incluso en momentos de diferencias, los empresarios locales e internacionales comprendieron que De los Santos y el gobierno nacional estaban jugados en tener una gran temporada de verano. Los hechos están a la vista: ningún turista dejó de venir a Maldonado porque el intendente sea obrero y el gobierno de izquierda. También ellos comprenden que la austeridad y la honestidad son valores que en este país no hay que ir a buscarlos en los libros de historia, sino que están presentes en cada acto de gobierno.
Claro que la oposición se opone y eso es bueno para la democracia, por eso también hay que saber escuchar a la oposición, para identificar cuando hace barullo y cuando discrepa seriamente.
Del barullo no vamos a hablar, porque sería como gritar en medio de una gran fiesta. Pero de las discrepancias serias, vale la pena detenerse. La oposición se enoja cuando desde el gobierno se habla de reforma tributaria, de sistema nacional de salud, de consejos de salarios, de negociación colectiva, de fueros sindical. ¿Por qué se enoja sobre estos temas y no sobre otros? ¿Por qué? Porque todos esos temas tienen que ver con la equidad social y con la redistribución de la riqueza. Es que la oposición puede aplaudir la estabilidad económica, el bueno manejo de los equilibrios económicos, pero jamás va a aplaudir todas aquellas medidas que van en el camino de que los uruguayos vivan cada vez mejor.
Por eso cuando a usted le pregunten cuál es la diferencia entre la derecha y la izquierda no dude y responda que escuchen con atención, sobre qué temas se enoja siempre la derecha y esos temas son todos aquellos que mejoran la redistribución de la riqueza.
Reclame, también, que la oposición no mienta, porque en ningún país del primer mundo nadie ha dejado de invertir porque se instale el impuesto a la renta, o los consejos de salarios o el fuero sindical.
El país va. Debería ir mejor, es cierto. Falta mucho por hacer, también es verdad. Pero solo con la participación franca y honesta de todos los uruguayos el canto de la esperanza se transformará en una maravillosa música. La senda está trazada: a recorrerla. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad