Apuntalar el progreso del país

El in crecendo de las acciones de Argentina para impedir la concreción en el litoral de las fábricas de pulpa de papel, es más que preocupante, porque la encerrona política que aparece como alternativa de la situación, es más evidente. ¿Qué caminos quedan para solucionar la controversia?

El gobierno argentino en su escalada afirma que llevará el tema a la Corte Internacional de La Haya, en donde se sustanciaría el tema. Pero, digámoslo con todas las palabras, ¿la pretérita resolución de este tribunal servirá para aquietar los ánimos y establecer que resplandezca la inteligencia sobre el fanatismo de algunos grupos que son verdaderos militantes ciegos de su causa?

Supongamos que el fallo sale favorable a los deseos del gobernador Busti, ¿qué hará Uruguay? ¿Se paralizarán las obras y se abandonará la posibilidad de que esas cuantiosas inversiones se realicen en nuestro país?

El tema sigue siendo conflictivo porque los intereses en juego son muy profundos y, lamentablemente, en el tema unos y otros han perdido capacidad de negociación. Nunca se debió haber permitido que se llegara a la actual situación de tirantez, de la que es muy difícil volver atrás, como también es equivocado sostener  como simplifican alguno   que lo que moviliza al gobierno argentino sea una especie de «despecho» porque las inversiones no se han hecho del otro lado del río.

No es posible esa simplificación tan aguda de los hechos. El tema es más profundo y en él mismo hay, además, de intereses espurios, mucha gente bien inspirada, en los dos sectores. Los que quieren que funcionen en las cercanías de Fray Bentos esta empresas elaboradoras de pulpa de papel y quienes temen por la contaminación del medioambiente.

Estamos seguros que el gobierno uruguayo está extremando medidas para que las plantas que se levantarán en esa zona del país, adopten todas las medidas para preservar el medio ambiente. Pero también es cierto que la materia prima que utilizarán parte del monocultivo del eucaliptus, que se está realizando en buenas tierras del país, y se puede convertir en un nocivo contrapeso para el proyecto de Uruguay país productivo.

Todos son claros y oscuros, elementos para introducir en una discusión que primero nos debemos dar los uruguayos. Porque no es posible que hayan contradicciones en un discurso y aparezcan intereses encontrados, cuando es necesario que nos pongamos todos juntos a apuntalar el progreso del país. *

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