Reconocimiento a la lucha por la liberación nacional en el Sahara

El reconocimiento diplomático por parte del gobierno uruguayo de la República Arabe Saharaui responde perfectamente al pensamiento que, en materia de relaciones internacionales, ha tenido históricamente la izquierda y el progresismo uruguayo.

La lucha del sufrido pueblo saharaui es una de las últimas batallas de la larga guerra contra el colonialismo que asoló al continente africano desde el siglo XIX hasta mediados del XX, cuando culminó, con mucha intensidad, el proceso de luchas de emancipación llevado adelante por los pueblos.

La región de Sahara Occidental tuvo, a lo largo de un período que pasa por la Conferencia de Berlín en 1885, donde las grandes potencias se repartieron ominosamente el territorio de Africa como si fuera un botín de guerra, un largo ciclo de pertenencia al colonialismo español que tenía además una presencia fuerte en otras regiones del Norte de Africa. De ahí que el pueblo saharaui sea la única nación árabe donde, además de esa lengua, se habla español.

La correcta actitud asumida por el gobierno uruguayo ha dado lugar a algunos comentarios impertinentes por parte de altos funcionarios de la Cancillería marroquí acerca de las cuales, en la jornada de ayer, dieron cuenta algunos diarios locales. Se ha hablado incluso de la posible ruptura de relaciones y hasta se hicieron algunas peregrinas estimaciones acerca el porcentaje de nuestras exportaciones que se venden en Marruecos.

Los voceros del Rey Mohamed VI han declarado que la decisión del gobierno uruguayo era el resultado de la falta de información acerca de lo que realmente ha venido ocurriendo en el Sahara Occidental.

Basta saber, no obstante, que mientras el pueblo Árabe Saharaui se ha dado una institucionalidad política democrática y republicana, Marruecos es una monarquía conservadora, donde la represión y la tortura siguen siendo el expediente aplicado para «resolver» las diferencias políticas.

En las preocupaciones marroquíes, además, hay una nota de interés económico remarcable. Se ha dicho bien que el pueblo saharaui es pobre pero su territorio inmensamente rico. Y lo es en minerales, gas natural y petróleo, que como demuestra la experiencia universal es un factor que exacerba las ambiciones de las grandes potencias. Mohamed VI en los últimos años ha acentuado los vínculos con la administración norteamericana presidida Bush.

En este contexto, el reconocimiento de la administración Vázquez a la lucha histórica del pueblo saharaui agrupado en el Frente Polisario está llamado a contribuir a fortalecer los lazos de ese pueblo con la comunidad progresista latinoamericana y coadyuvar, de ese modo, en la búsqueda de una paz acordada entre las distintas posiciones existentes en aquella región.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje