Un monstruo consolidado en 170 años

Este pequeño paisito cuenta con un historial muy peculiar, amasado durante toda su duración por dos partidos políticos conservadores, que aprovecharon el privilegio de haber sido elegidos para cumplir la honrosa función pública que contienen tanto el Poder Ejecutivo, como el Legislativo o el Judicial y también todos los Entes Autónomos y cualquiera de los numerosos Organismos del Estado, para armar un aparato indestructible, que les permitió mantenerse sin apremios.

Resulta que los uruguayos fueron preparando un cambio, concretado el pasado noviembre del 2004, permitiendo que otro partido con ideas progresistas, accediera a los cargos de Dirección. De esta manera se plantea una situación hasta ahora inédita, y los cargos directivos son ocupados por representantes del novato partido de izquierda. Están pasando los meses, ya van más de 12 y el comentario público, reprocha lo poco que se ha hecho para cambiar.

Es prudente analizar los pasos cumplidos, para confirmar una realidad asombrosa. En cada oficina ya han ocurrido distintos episodios que necesitan explicaciones lógicas para lograr admitirlas. Cada día nos enteramos de un nuevo impacto irregular en otro lugar, ya sea nacional como departamental, lo que comprueba el desorden mantenido en los 19 Departamentos, desde hace tiempo. Los nuevos Directores deben lidiar con un conjunto de funcionarios que fueron integrándose al aparato a lo largo de los años, con características muy peculiares, muchos de ellos de excelente desempeño, pero una mayoría sin condiciones apropiadas y cuya ingreso tuvo origen meramente partidario.

Las noticias que llegan desde cualquier Ministerio, desde Casa de Gobierno o desde el Palacio de las Leyes, asombran al más incrédulo. También en los Entes Autónomos aparecen situaciones increíbles, como en cualquier oficina donde el Estado tiene incumbencia, como el Banco Hipotecario, el BPS, la Dirección de Aduanas o Embajadas, Consulados o Representaciones Internacionales.

Gastos exagerados, publicidad encubierta, inspecciones anormales, privilegios inconstitucionales, son parte de una interminable lista de irregularidades, que se fueron aplicando a lo largo de tantos años. Es decir, se logró instalar todo un mecanismo partidario, que subsistía a costillas de la función pública. Y de esa forma, el personal se acostumbró a ejercer sus tareas según la conveniencia de su sector político y en esa forma retribuir el favor de haber obtenido el cargo inamovible.

Es una realidad muy preocupante, ya que son los mandos medios los que actúan según su voluntad, acostumbrados a un método histórico. Si un Ministro dispone una orden, son los funcionarios los que deciden cuándo y cómo la cumplirán, hasta hay casos donde el jerarca se entera que muchos de sus funcionarios han sido emplazados por la Justicia por contrabando o por otros delitos.

Conocimos casos de libramiento de cheques sin fondo por parte de jerarcas municipales, aceptando el hecho como necesario o normal, o hasta el haber retenido haberes del personal, sin volcarlos al destino correspondiente. Día tras día, hora tras hora, surgen noticias de malos procedimientos que merecen ser investigados para determinar su gravedad. Tanto la aparición de material didáctico escondido en algún depósito o la compra de automóviles o camiones en condiciones irregulares, tendrían que confirmarnos una manera muy desprolija de trabajar. Los uruguayos tenemos que alarmarnos ante circunstancias tan atrevidas y debemos comprender que se necesita paciencia para enderezar este descalabro.

Hoy en día, los trabajadores debemos estar conformes con los pasos efectuados al instalarse los Consejos de Salarios y el esfuerzo para otorgarles tranquilidad, sin permitir que los empleadores hagan lo que quieran como hasta hace poco. Lo mismo ocurre con el respeto del BPS, ya que su ordenamiento permitirá una ostensible mejoría en el campo de la Seguridad Social. La consolidación del Sistema Nacional de Salud, también permitirá una vida más sana para todos los uruguayos; pero claro, el cambio no se puede hacer de hoy para mañana, porque el aparato está muy bien armado, y requiere un esfuerzo titánico.

Son muchos años de desorientación si no tenemos registros, ni archivos, ni estadísticas, para cualquier tema; no sabemos ni cuántos funcionarios públicos hay, o contratados, o becarios, o cuántas máquinas tiene la Intendencia de Canelones.

Hay que seguir adelante, sin detenerse, averiguar todo, para cumplir con una manera muy diferente de gobernar, ya que el ganar las elecciones parece no ser motivo para dirigir el país, ya que un grupo de personas pretenden oponerse a cualquier cambio. A ellos habrá que atacarlos, para conseguir que la mayoría de los uruguayos logremos el desempeño correcto de un gobierno honesto y eficiente. *

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