Maquillajes al tratado de inversiones con EEUU

Ante todo quiero aclarar que por razones de principios y de convicción antiimperialista, así como de sentido común, aunque se obtuviera un tratado con USA, que dijera en única cláusula, que se comprometen a comprarnos toda la carne que les queramos vender de aquí para adelante, no lo apoyaría. Porque es absolutamente claro, que estamos ante una nueva burda y grosera maniobra del Imperio. Habiéndole fallado el montaje del ALCA «grande», se dedica a fabricar, con la aquiescencia de algunos de los sudamericanos «menos comprometidos con el Sur»(1), una sucesión de «alquitas», que sumados finalmente, como si fuera un «puzzle» o «collage», le permitan ganar en la liga, lo que perdieron en la cancha.

Y es muy lamentable, y una terrorífica contradicción, sino, una demostración de inadmisible doble discurso (o rostro), que este gobierno recién iniciado y ya encauzado como » casi progresista», haga alharaca de haberse sumado, al resto de los mercosurianos y a una Venezuela que casi lo es, para darle un «parate» al ALCA. Y luego, por la puerta de atrás de la iglesia, como al descuido, y en relaciones cuasi incestuosas, claramente nocivas para los intereses mencionados, se envíe a nuestro canciller, apadrinado por la presencia, entre bastidores, de un presidente que eligió reunirse en Mar del Plata con Bush para «eso» (el mismo que no lo quiso recibir durante su estadía en Washington), en el momento culminante de concretarse el multitudinario repudio a este último, a «hacerle guiñadas» a un «funcionario de cuarta» designado por los EEUU para la «emergencia», para firmar , entre bambalinas, ese más aparente que real «nuevo» tratado de inversiones con USA. Yo me siento muy apenado por haber acertado con mi atrevida profecía de mi nota anterior (2).

Ahora trataré de mostrar la parte referida al mero cambio de algún punto y alguna coma pa’pior en la redacción anterior (3), para demostrar de que estamos ante un verdadero simulacro de cambios, que no cambian nada, o quizás, logran empeorar, cosa en principio imaginada como bastante difícil, el texto original del original Jorge Batlle. Y todo para que el proyecto, pierda, al ser presentado ante el Legislativo, el olor de su doblemente original paternidad.

Hecha la aclaración de que no es trascendente ni necesario discutir el texto escrito, para tomar posición de rechazo al proyecto, por los comentarios que anteceden, empiezo por lo mas fácil de entender:

1– Art 17- Era el referido a aquella situación en la que existía el derecho a negar, por parte de USA, los beneficios previstos para una empresa uruguaya, en el caso en que intervinieran en dicha empresa, inversores de terceros países con los que USA mantuviera conflictos o no mantuviera relaciones diplomáticas. Este artículo en el texto original, era unilateral. Solo era para USA, porque en la discusión primaria del Tratado, el Uruguay de Batlle renunció a que fuera igual para ambos (bilateral), con el argumento de que, «somos un país sin enemigos» (Aclaro, por las dudas, que tal planteo fue hecho por el gobierno de Batlle, antes de «nuestro» asunto de la celulosa).

La «novedad real del cambio logrado» consiste únicamente en que ahora es bilateral. Es decir que también Uruguay puede impedir inversiones de USA en las que participen países considerados enemigos de nuestro país (!!).Como se ve, en su aplicación en posibles situaciones prácticas, flor de avance!!! O sea que en el fondo, lo realmente preocupante de esta cláusula, que era, que avalábamos el boicot de USA a Cuba o potencialmente a Venezuela como válido, se mantiene. En concreto USA puede negar los beneficios de este tratado a una empresa uruguaya que tuviera capitales de inversores de países «enemigos» de USA. Aunque en la práctica no sea ni imaginable, no deja de mantener un efecto moral contraindicado.

Como se ve, en este primer caso, el «avance» del cambio obtenido, de tratamiento «igualitario», es «cosa de locos»

2- Art. 27: Referido al caso de arbitraje, en el que luego de designados los dos árbitros, se elija un tercero. La propuesta anterior, establecía que el tercer árbitro obligatoriamente lo designaba el secretario de la CIADI (organismo integrante del Banco Mundial). Ahora, el «avance» ha sido a nivel alfabético. Le sacaron dos letras a la sigla del designante, y ahora lo designa directamente la CIA (o lo que es lo mismo, el Presidente del BM, el hoy ex director de tan «benemérita» institución). Otra mejora » de locos», que más bien es una «peora».

3- Art. 4o Y ahora, de postre, después de esas dos (im)presentables al Parlamento como «mejoras» obtenidas, viene la «mejoda» más complicada de entender, por si las otras no lo fueron. Es en referencia a la cláusula de la «nación más favorecida». Aquí, hay que hacer un verdadero curso sobre jeroglíficos tecnocráticos, para poder tratar de entender el intríngulis armado. Yo no soy un genio, pero tampoco un negado. He tenido en varias oportunidades, que estudiar en Facultad tratados de este tipo (4). Y confieso que para (tratar de) entender este, me llevó bastante tiempo, y además, lo confieso sin vergüenza, el recurrir a otros entendidos «más letrados»(5). Y no sé aún, si lo he logrado (?)

La cosa sería (¿) más o menos (sólo más o menos…) así:

Primera aclaración de fondo. El artículo en sí no fue modificado (otra vez y van…), o sea que supervive la posibilidad de que USA aproveche las declaraciones de «nación más favorecida» que consiga Uruguay. Pero, a través de un agregado, como Anexo III, cada una de las partes incluye una lista (de actividades), en las cuales (cada una de ellas), se reserva el derecho a «mantener las medidas existentes, o adoptar medidas nuevas, o más restrictivas, que no se ajustan a las obligaciones impuestas», en las disposiciones del cuerpo principal del Tratado. O sea, cambiar la redacción que otorga el carácter de «nación más favorecida».

Si bien estas son disposiciones de índole individual (de cada parte), el Derecho Internacional considera que las mismas integran el Tratado, a menos que una parte objete a la otra.

Pero existe en este mecanismo una limitación adicional: Sobre la validez en el tiempo de la reserva de derechos, que NO RIGEN PARA EL FUTURO (para acuerdos futuros en los que USA se beneficiaría del tratamiento de nación más favorecida), porque Uruguay se refirió específicamente a que la imposibilidad de aplicación de la cláusula de nación más favorecida rige sólo para acuerdos vigentes o firmados con anterioridad a la entrada en vigencia del presente tratado (3) En el futuro, supervive potencialmente la posibilidad inicial que se entendía inconveniente.

Como se ve, si es que se tiene muy buena vista y fino olfato, los «cambios» son, idénticamente nulos, casi «pintorescos». Perdóneseme el eufemismo.

Pero igualmente, aunque usted no lo crea, ya hay hoy«coletividades de adentro del FA» que están dispuestas a avalar el simulacro intentado por el Ejecutivo, en el Parlamento.

En definitiva: seguimos con el «sellito» del FMI, marcado a fuego, entre ceja y ceja (con el perdon de Julio María).

Es una P grande, grande como la que imaginamos cuando pensamos en el FMI.

 

(1) Eufemismo para llamar a los que Artigas denominaría «traidores a la causa».

(2) USA se abUSA y nos USA, La República, 23/10/05

(3) Idem (…) «Para después traerlo al Parlamento, quizás con algún punto y alguna coma, irrelevantes, cambiados. Y el argumento final será inapelable.

«Hemos discutido , a sangre y fuego, de igual a igual con USA. Hemos obtenido importantes
concesiones y mejoras del tratado original, Ahora, después de lo actuado, no se les vaya a ocurrir rechazarlo, porque sería como una tomadura de pelo».

Lo van a ver. Y, chau, marchamos.»

(4) Estaba el contador J.E.Azzini de profesor y ya había «Cartas de intención.»

(5) Razonamiento que intentamos extraer, no sabemos si con éxito, de la excelente nota de Brecha, «Nuevo envase para una vieja polémica», 11/11/05 G Waksman, pág. 12. *

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