Guillermo Chifflet no debe renunciar
Hay acontecimientos que aparentemente personales, tienen una enorme significación política y social. La renuncia de Guillermo Chifflet a su banca en la Cámara de Diputados es uno de ellos.
El hecho constituye una verdadera paradoja política. Se ve obligado a renunciar, un hombre que no ha renunciado jamás a la defensa de principios esenciales de los movimientos políticos y sociales del pensamiento progresista no sólo de nuestro país sino de América Latina en su conjunto.
Desde los albores de la independencia los grandes líderes del continente lucharon por la soberanía nacional, por la integración de los pueblos latinoamericanos, por el libre derecho a su autodeterminación y por la no intervención en sus asuntos internos.
No es el propósito de esta nota entrar a la discusión particular del tema que dio origen a la renuncia de Chifflet. El propósito es señalar la trascendencia política y social del hecho en sí mismo.
Durante casi 50 años, Guillermo Chifflet mantuvo una conducta honesta, intachable, éticamente irreprochable, en defensa de su ideario socialista, y totalmente coherente en el respeto a principios esenciales, que no sólo mantienen su total vigencia, sino que adquieren un valor superior, en este momento histórico en que las fuerzas democráticas y defensoras de la paz enfrentan brutales genocidios del imperialismo norteamericano, que utilizando la fuerza bruta de las armas en defensa de sus poderosos intereses económicos, avasallan impunemente derechos y libertades, a pesar del repudio de la opinión pública internacional.
Guillermo Chifflet no debe renunciar a su banca porque es un referente ético, político y social de la izquierda uruguaya, y un hombre que a través de su trabajo y de su actuación parlamentaria seria, ponderada y justa, ha conquistado el respeto de toda la sociedad uruguaya.
No debe renunciar porque no ha lesionado ni ha ido en contra de ninguna decisión política estratégica de su fuerza política. Los dos últimos Congresos del Frente Amplio, el órgano político máximo de la coalición y el movimiento, han adoptado resoluciones que han sido escrupulosamente respetadas por el legislador en toda su actuación parlamentaria, así como en el episodio que ha llevado a su renuncia.
En todo caso, debería ser ese máximo órgano de dirección, el único que podría modificar sus decisiones.
Entretanto, Chifflet está respetando escrupulosamente el mandato imperativo emanado del Congreso del Frente Amplio.
Chifflet ha honrado a través de su trayectoria, al Partido Socialista, que tiene en su historia valores ejemplares como Emilio Frugoni, José Pedro Cardoso y Vivian Trías. Honra a la bancada del Frente Amplio y al Parlamento Nacional en su conjunto.
Pero además Chifflet no debe renunciar porque su banca no es de su propiedad, ni de su Partido, ni del Frente Amplio. Pertenece a los ciudadanos que lo han votado y le entregaron la banca como su representante.
Ãnicamente ellos están habilitados para pedirle la renuncia, si consideran que contradice las razones que los llevaron a confiarle su representatividad. *
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