Escrito por: NIKO SCHVARZ
Blancos y colorados intentaron apropiarse, o afirmar su paternidad, sobre la gran jornada cÃvica del 30 de noviembre de 1980. El amigo Guillot, en una acertada contratapa, ha puesto los puntos sobre las Ães: el No de hace un cuarto de siglo fue una auténtica victoria del pueblo uruguayo en su conjunto sobre la dictadura. Cortó de cuajo sus intentos de autolegalizarse, de adquirir carta de ciudadanÃa. Exhibió ante el mundo su carácter espurio. Contribuyó a quitarle todo viso de legalidad, a quitarle las máscaras (si le quedaba alguna) y a anunciar su final sin gloria, aunque tardarÃa aún cuatro años en concretarse.
Todos y cada uno de nosotros vivió a su manera este hermoso episodio, en que el pueblo derrochó ingenio y creatividad, asentados en un sentido democrático profundo, para alcanzar un resultado que parecÃa improbable.
Tengo para mà que ese dÃa cambiaron muchos conceptos sobre lo posible y lo imposible en polÃtica cuando el pueblo toma su destino en manos propias. Yo estaba en México, trabajando en la sección internacional del diario El DÃa, primero dirigido por Enrique RamÃrez y RamÃrez y a su muerte por Socorro DÃaz, y no tuve ninguna dificultad para que el titular de primera plana, en caracteres tipo catástrofe, proclamara el lunes 1º de diciembre “Uruguay dijo No”.
Volviendo ahora a nuestro paÃs, me encuentro mirando por TV el acto en la casa del Partido Colorado. En la tribuna, Luis Hierro López. En el estrado el ex ministro Yamandú Fau, el ex presidente Sanguinetti, el ex subsecretario Yavarone y a la extrema derecha Alberto Iglesias.
Entonces entré a preguntarme. ¿Qué hace el señor Iglesias, un pachequista de pura cepa, en un acto de conmemoración del triunfo del No?
Porque hasta los párvulos saben en este paÃs que Pacheco Areco impuso la congelación salarial en junio de 1968, gobernó bajo el imperio permanente de las medidas de pronta seguridad, encarceló y militarizó a los bancarios en la gran huelga de 1969, clausuró diarios a troche y moche, desacató al Parlamento cuando éste expulsó del gabinete a Jorge Peirano Facio (sÃ, el mismo) y lo volvió a nombrar.
Con esa conducta abrió camino al golpe de Estado, felicitó a los golpistas el mismo 27 de junio de 1973, fue embajador de la dictadura en Paraguay, Estados Unidos y Suiza, si no recuerdo mal, y después se alistó como adherente entusiasta y frustrado del voto por el SI en el plebiscito.
Por eso vuelvo a mi pregunta: ¿qué hacÃa un Ãnclito paquechista en el acto del Partido Colorado de conmemoración de la victoria del No el 30 de noviembre de 1980? *
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