Más bayonetas para Haití
Vamos a ser sinceros. Todos son culpables. Gobierno y oposición de intervenir en Haití. Unos por acción y otros por omisión. O sea que treinta monedas miserables y alcahuetería con el Imperio. Todos a lo largo de nuestras vidas políticas hemos hablado contra los imperialismos en general y el de los yanquis en particular. ¡Yanquis go home!, se pintaba en las paredes a discreción en Montevideo por la izquierda, y nosotros los blancos «jeteábamos» y lo seguimos haciendo, con las hazañas de Oribe, Leandro Gómez, Saravia o Herrera entre otros grandes, en sus luchas heroicas contra los imperios de sus épocas. Que el Frente que tiene escuetos 40 años de existencia vote intervenciones en Haití, ¡tanto me da! ¡No son los míos! Pero que los blancos, que cumplimos 169 años e hicimos la patria con el vasco Oribe, campeón de la defensa de las soberanías americanas, acompañen no tiene «goyete» ¡Claro, eran otros blancos! ¡Parecería que ya no nos los dan tan buenos los tiempos!
Y hoy, ante la realidad imperial no sólo se «bajan los lienzos» con el FMI junto con el gobierno sino, lo que es peor, ayudamos también votando, a hacerle el trabajo «sucio» al Imperio. La USA tiene demasiadas intervenciones superpuestas, genocidas, depredatorias y criminales en el mundo para seguir sumando con «menudencias» como Haití, agravando la opinión mundial en su contra. Es más fácil, económico y elegante disfrazar las intervenciones mediante organismos internacionales a su servicio, llámense OEA, ONU, etcétera, para que con ejércitos mal pagos que pueden «rebuscarse» algunas «chirolas» que sus gobiernos les niegan, de patrias hermanas de la propia Haití, invadan en defensa del muy repetido y absurdo argumento de los derechos humanos, democracia y el bien sobre el mal. Si en nombre de esas «entelequias filosofales» se masacran pueblos enteros, se quedan con sus riquezas y se cometen crímenes de lesa humanidad, no importa. Se habrá cumplido el destino superior del Imperio que es la dominación y explotación absoluta del mundo. ¡Que estos hijos de puta lo hagan, no lo podemos evitar por ahora! Pero que nosotros, que somos otro país chico y débil, con futuros inciertos en el largo plazo al igual que otros incluido Haití, nos prestemos sumándonos a la caravana justificatoria de intervenciones imperialistas, es inadmisible. La ocupación de Haití es una clara violación de la soberanía. Por supuesto que Haití necesita ayuda. Y se la debe dar en medicamentos y médicos, comida, técnicos agropecuarios, maestros y profesores. ¡Pero jamás se consigue nada a punta de bayoneta! Cascos azules o verdes, tanto da, son extranjeros que están ocupando por más bonachones y «piolas» arreglando tomacorrientes y enchufes de hospitales que nos los quieran pintar. Por supuesto que los negritos agarran las latas de comida desechable que los yanquis hacen repartir a nuestras tropas, pero cuando hay que reprimir, y es inevitable, son identificados como los extranjeros imperiales que lo hacen. En EEUU incluso en la OEA según comenta la prensa internacional, la intervención no puede bajar de 20 años en Haití, pues su existencia, si bien formalmente está allí, en los hechos no existe como Estado organizado. Admitamos supuestamente que fuese cierto; ningún imperio, organismo internacional y menos nosotros podemos disponer de la soberanía, independencia ni la vida misma de una nación o pueblo, aunque sean «negritos ignorantes» como los muestran. Son tan americanos como los yanquis o nosotros. Fueron incluso los primeros en el Continente en ser independientes. Y aunque sufridos y explotados, son dueños de sus destinos. ¡No son esclavos! ¡Tienen dignidad! Que resuelvan sus problemas con la ayuda humanitaria que se les quiera y deba dárseles es una cosa, y otra muy distinta que la «ayuda» sea en base a tanques y bayonetas caladas en ristre, en solidaridad con el Imperio. Y nosotros, jamás podemos racionalmente aparecer como solidarios intervencionistas. Mañana nos puede tocar por razones distintas pero iguales efectos, sufrir lo mismo. Tenemos escasos 180 años de existencia. En la historia de la humanidad, apenas algunas «semanitas». Cientos de naciones, mucho más ricas, poderosas y gravitantes han sido borradas del mapa.
Nuestros «amados» hermanos vecinos, es notorio que ambos han soñado e intentado fagocitarnos varias veces. Y la verdad, no creo que sufran de amnesia. El Derecho y la ley bien interpretada con sentido nacional y soberano con los foros internacionales es nuestra única defensa futura. Si apoyamos intervenciones en Haití, borramos con el codo lo que racionalmente debemos grabar a cincel como derecho soberano con la mano. Cuanto más pequeñas y débiles son las patrias, más nacionalistas debemos ser. Antiimperiales hasta por razones de subsistencia. Hoy se vuelven a mandar refuerzos militares uruguayos en Haití. Los yanquis, vivos, no lo hacen.
Nosotros, sí. ¡El «aperiá» ayuda al «elefante»! ¡Suena ridículo y hasta grotesco!
Pienso que si el vasco Manuel Oribe se levanta de su tumba, no desearía ni por asomo estar «presente» en la reunión con los legisladores que con el gobierno votaron la intervención y por añadidura el «refuerzo» de tropas a una república hermana americana. Aunque me digan despreciativamente que son los «negritos de Puerto Príncipe». *
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