Por una educación democrática

Se desarrolló en los últimos días en Montevideo un seminario sobre educación media a efectos de llegar a un diagnóstico que permita conocer la realidad actual de la enseñanza media, así como esbozar ciertos lineamientos generales sobre el papel que la misma debe desempeñar.

El presidente del Codicen, Luis Yarzábal, se refirió, entre otros, a los problemas más acuciantes que enfrenta la enseñanza media en nuestro país, y que serían el rezago, la alta repetición y la deserción.

Por su parte, Alex Mazzei –directora del Consejo de Secundaria– señaló que las reformas educativas que se han sucedido en los últimos veinte años no resultaron eficaces en cuanto a mejorar los niveles de aprendizaje ni lograron dejar atrás el papel que desde el siglo pasado se le había asignado a la enseñanza media, vista exclusivamente como una enseñanza preparatoria para la Universidad.

El ministro Brovetto, a su vez, planteó la necesidad de promover un gran debate nacional en torno al futuro de la educación, es decir un debate sobre qué educación queremos, qué fines debe perseguir y qué medios debe emplear, teniendo siempre en cuenta la realidad actual en la que sobresalen la profundización de la pobreza y la consiguiente fractura social.

Esto último es clave pues desde hace prácticamente cincuenta años se habla de la necesidad de reformular y actualizar nuestra educación; pero en los últimos tiempos, ya desde la devastación que produjo la dictadura cívico-militar, la realidad social del país empezó a sufrir un deterioro que se profundizó en los dos últimos decenios posteriores al régimen de facto. Las nuevas autoridades de la enseñanza deben enfrentar, pues, un problema con varias aristas ya que además de los temas específicamente educativos, deberán atenderse los vinculados a la marginación, al desempleo y a la ruptura del entramado social. Esperemos que el tan anunciado y necesario debate dé sus frutos; que la educación uruguaya vuelva al sitial honroso que antes ocupó, y, sobre todo, que promueva la inclusión social y forme ciudadanos libres.

Paralelamente a la realización del seminario, el Codicen resolvió que en los programas de Primaria, Secundaria y Técnica se profundice en el estudio de la historia reciente. Lo que se ha llamado «Análisis de la Historia a partir de la segunda mitad del Siglo XX» se propone que los jóvenes estudiantes de hoy, la mayoría de los cuales nació ya en democracia, tengan un panorama claro y objetivo de hechos muy trascendentes ocurridos desde los años sesenta, como forma de comprender el presente. Un presente en el que se hace referencia permanente a hechos ocurridos hace ya un cierto tiempo pero que marcarona a fuego a nuestra sociedad.

Como no podía ser de otra manera, este anuncio causó la inmediata reacción de algunos dirigentes políticos tradicionales. Lacalle y Hierro López (cuándo no) se mostraron alarmados por el «peligro» que causaría esa decisión de la autoridad educativa, sosteniendo que sería más prudente dejar transcurrir un tiempo antes de informar a los jóvenes sobre aquellos hechos.

Nosotros creemos, por el contrario, que lo peligroso es la ignorancia del pasado, sobre todo cuando los efectos de éste siguen sintiéndose con particular énfasis en el presente. Precisamente por tratarse de una asignatura pendiente, el asunto de las violaciones a los derechos humanos, el terrorismo de estado, y la «solución» encontrada por la clase conservadora para «cicatrizar heridas» mantienen una vigencia insoslayable. *

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