Lo que importa es el fiel
La columna de Arbilla en el número de Búsqueda del jueves 20 versa sobre una advertencia lanzada por el secretario general de la OEA, el chileno Miguel Insulza, en una asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), a propósito del riesgo que implica para la región lo que él llama la «judicialización de la política».
Parece que ante la pregunta de uno de los directores de medios que concurrieron a la asamblea de la SIP –verificada en EEUU– a propósito de la situación en Nicaragua, Insulza habló de los artilugios de los políticos que realizan denuncias con el propósito de meter presos a candidatos políticos rivales en lugar de debatir.
Bajo el título de «Ni tan sorda ni tan ciega», el ex director del semanario de los jueves fundamenta su sesudo análisis –aparecido en Búsqueda y en varias publicaciones de América– tomando como ejemplo la situación en Argentina aludiendo a un legislador de un pequeño partido; hace referencia al caso de Fujimori y, por supuesto, recurre a la realidad de Venezuela, lugar este último de referencia ineludible en todo discurso de los medios sipistas; no faltaba más.
Creemos que el problema no radica en la sordera y/o ceguera de la Justicia sino en ver hacia dónde se inclina la balanza. El ex director de Prensa de la dictadura olvida citar el caso del presidente Bush, quien en menos de dos meses pretende nominar nada menos que en la Corte Suprema de Justicia a partidarios suyos; o, mejor dicho, a sus propios abogados.
Es interesante ver que este artículo de Danilo Arbilla –que se ha publicado en varios periódicos sipistas– no hace mención al hecho de que Bush pretende nombrar en la Corte Suprema de Justicia a su abogada Harriet Miers, luego de haber ubicado a su colaborador John Roberts, nada menos que como presidente del organismo.
Llama la atención un hecho singular: teniendo en cuenta el peso relativo que Venezuela y EEUU tienen para nosotros y el mundo en general, es por lo menos un grueso error de apreciación el no citar el caso de la democracia estadounidense, de notoria mayor influencia en los hechos que suceden en este convulsionado y globalizado mundo de hoy.
Lo que también omite el señor Arbilla es que el discurso de Insulza versó sobre la enorme responsabilidad de mantener a nuestros ciudadanos informados del desarrollo de sus sociedades y sus gobiernos. «Una prensa libre, informativa, valiente y pluralista es ciertamente una de las más importantes instituciones para fortalecer la democracia en las Américas», dijo Insulza.
Por eso entendemos que poco importa en realidad si es ciega o sorda, sino hacia dónde se inclina el fiel de la balanza. *
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