Accidentes carreteros y la promoción de condiciones para que ocurran

En 1965 en la Escuela de Armas y Servicios en la complementación técnica del curso de oficiales de Ingenieros, docentes de la facultad de Ingeniería invitados para el curso, en el tema de carreteras y caminos expresaban su desacuerdo en la construcción de un puente ondulado en el arroyo Maldonado.

El puente exigía una reducción de la velocidad del tránsito al entrar en él y al estar en lo bajo de la cresta la visibilidad de la calzada se dificultaba hacia el frente. Esta situación podría promover accidentes (y los hubo).

Cuando se tomó la decisión del doble puente pensé que se harían dos puentes adecuados y ese quedaría como una curiosidad constructiva donde los adolescentes concurrirían con sus patinetas a divertirse (asegurando mejor sus barandas).

Sin embargo se optó por repetir el mismo puente con sus ondulaciones. Pocos días antes de fin de año tuve la oportunidad de encontrarme en el Puerto de Montevideo, al inaugurarse una nueva grúa, con el ingeniero a cargo de las obras del referido puente, quien me comentaba sobre la inauguración para el día 31 de esa obra. No tuve dudas de que así se haría ya que este ingeniero, de una destacada actuación en el proyecto y dirección de puentes carreteros es muy preciso en sus manifestaciones.

Le pregunté su opinión en la repetición del sistema y me confirmó que al hacerlo en el mismo lugar por razones estéticas y formales las autoridades optaron por la repetición. También le pregunté si las razones de economía que en la década del sesenta determinaron esta elección de diseño hoy eran válidas y su respuesta fue negativa.

Es más caro. Una solución al estilo de los nuevos puentes de la interbalnearia sobre los brazos del Solís (chico y grande) es más económica.

A menos de un mes de la inauguración del doble puente ondulado sobre el arroyo Maldonado se produjeron dos accidentes graves. ¿Cuántos se produjeron en los puentes de los cursos de agua del Solís Chico y grande que llevan más tiempo de uso y mayor frecuencia?

Otra situación que promoverá accidentes se encuentra en las inmediaciones de la intersección de la Ruta Interbalnearia y la Avenida Giannattasio. Todos recordamos esa zona de bosques de pinos y dunas espectaculares de arena. Hoy no están las dunas y quedan algunos pinos. Los loteadores y constructores de barrios privados han dado cuenta de ellos. (Mala cuenta). En un sitio que debió preservarse, por razones ambientales y por seguridad en las rutas, hoy se amontonan viviendas.

En la ruta Interbalnearia ya transitan ómnibus urbanos con paradas cada 300 metros, lo que los hace aun más lentos en el servicio que deben dar a los moradores para ir y venir al centro de Montevideo. Cuando se lo ve venir al igual que en una calle urbana el usuario corre hacia la parada, aun cruzando la calzada, la cual es una ruta y no una calle. Ni qué decir si el usuario pasa por delante del ómnibus en la parada y viene otro vehículo a velocidad de ruta para trasponerlo.

Allí van a producirse accidentes y no se actúa en consecuencia. El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, con gran despliegue publicitario, demuele en Cabo Polonio y Punta del Diablo. No está mal. Pero de estas verdaderas bombas de tiempo ¿quién se ocupa? Al menos ya tiene cementerio privado.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje